
El 20 de agosto de 1968, tanques soviéticos y cuatro países del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia para aplastar el proceso democratizador denominado “Primavera de Praga” que lideraba Alexander Dubcek, disidente del PC, que fue apresado junto a todo su gobierno. Aquella represión fue justificada por vergonzosas expresiones políticas de todos los gobiernos títeres del régimen soviético, incluso Fidel Castro. Irónicamente esos mismos dirigentes habían respaldado pocos meses antes el llamado “Mayo francés” contra Charles De Gaulle gestado por universitarios bajo la consigna *Prohibido prohibir*. El movimiento liberalizador checo había comenzado el 5 de enero de 1968. Y la Radio Checa era la única fuente de información fiable durante la invasión encabezada por los tanques soviéticos. Fue así que las fuerzas invasoras ocuparon sus instalaciones para silenciarla y ultimaron a 15 manifestantes de los cientos que habian acudido para defenderla. Ya en la década del 90, con la caída del Muro de Berlín, las fuerzas democráticas checas que habían sido derrocadas en aquellas jornadas, ganaron las elecciones presidenciales, desplazando para siempre a los comunistas pro soviéticos.
