
El sistema de subsidios fiscales a la producción de todo tipo es en nuestro país una de las denominadas «políticas de estado», es decir, que se mantienen sin variantes a lo largo del tiempo y sobre todo de los gobiernos. La habilidad de políticos y empresarios conjugados para sostener los subsidios a la producción – no solo primaria – ha llevado a la población a aceptar como normal este instituto económico-comercial que tiene como finalidad llevar alegría a los más pícaros de la cadena. Parece que ahora el gobierno de Macri está dispuesto a terminar, o más bien limitar, con este sistema de beneficios. El matrimonio kirchner fue el gobierno que elevó al máximo este beneficio que pagan todos los ciudadanos sin que se den cuenta y sobre todo, que aceptan sin protestas.
Así se desprende del decreto firmado por el presidente Macri que de manera escueta dice «Debido al contexto internacional y la necesidad de fortalecer la situación fiscal, se considera necesario efectuar un proceso de revisión y reestructuración integral sobre el régimen de Reintegros a la Exportación» . Debate abierto sin duda sobre todo entre los industriales exportadores. Para el gobierno, la reeducción del impuesto al cheque y el más criticado ingresos brutos abre el espacio para la reducción de los subsidios como indica el decreto presidencial.
