
Pese a las crecientes barreras comerciales, las exportaciones alemanas treparon en julio un 7,6 por ciento interanual para alcanzar un volumen de 111.000 millones de euros (129.000 millones de dólares), según el informe de la Oficina Federal de Estadísticas (Destatis).
Especialmente pronunciado fue el aumento de la demanda de los países de la Unión Europea, de un 8,0 por ciento.
Simultáneamente, las importaciones se dispararon un 12 por ciento por encima del valor de julio de 2016 para llegar a los 94.500 millones de euros.
El balance del comercio exterior alemán arrojó en julio un superávit de 16.500 millones de euros.
Alemania todavía mantiene un deficit cercano al 2% del producto que insiste en atacar, hasta el momento sin demasiado éxito. El ritmo de las exportaciones, el éxito del programa económico de la señora Merkel, es objeto de permanentes reproches por parte de la administración norteamericana. El propio presidente Donald Trump lo hace público toda vez que puede, involucrando no solo a Alemania, también al resto de los socios europeos .
Uno de los puntos en cuestión es el gasto en el sistema de defensa. Estados Unidos sigue con un aporte sustancial en materia de gastos militares en Europa – especialmente en Alemania – que se beneficia del subsidio nacido después de la Segunda Guerra Mundial.
