
La visita del presidente Nicolás Maduro a Beijing buscando un acuerdo con China ha levantado una cadena de críticas de especialistas internacionales vinculados a la crisis humanitaria en el país caribeño.
Matt Ferchen, crítico de las relaciones entre Pekín y Caracas, ha descrito dicho pacto como un «pierde-pierde”. Pero ¿no recibe acaso Venezuela el dinero fresco que necesita, y China se asegura, a cambio, suministro de petróleo? Cada uno encuentra lo que busca. ¿O no? Ferchen repite: «La relación entre China y Venezuela es absolutamente un lose-lose”, y lo explica: «Al prestarle más dinero a Venezuela, China está ayudando a alargarle la vida al incompetente Gobierno de Maduro que está empobreciendo a su propio pueblo, al tiempo que endurece su autoritarismo”.
Para el analista del Centro Carnegie-Tsinghua, «el pueblo venezolano es el gran perdedor, aunque China también pierde cada vez que acepta revisar los términos de la deuda con un país de facto en bancarrota como Venezuela”. Pero la situación es más crítica, cuando se evidencia que, como dice Ferchen, «el derrumbe de la productividad y las exportaciones petroleras venezolanas ha contribuido al aumento de los precios del crudo a nivel mundial”. Así, el respaldo chino al disfuncional sector petrolero venezolano significa que, al fin de cuentas, «China resulta pagando más por el petróleo que lo que aparece en la factura firmada por Maduro”.
Por último, advierte el economista Matt Ferchen, si lo que quiere China es ampliar su presencia pacífica y amistosa en América Latina, «debería dejar de seguir ayudando a sostener la deficitaria economía venezolana; de lo contrario, será recordado en América como el patrocinador de una de las peores crisis humanitarias del continente”.
