Marcos Peña es el eje de un debate interno que esta en curso

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Según el analista político Daniel Olivera los líderes del macrismo María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta preferirían a Marcos fuera de la escena oficial.

Puertas para afuera se escucha un rotundo «no pasa nada». Es la única respuesta oficial de Cambiemos. Pero adentro el nerviosismo crece: la distancia entre el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, preocupa hasta al presidente Mauricio Macri. Al incendio que intentan controlar afuera se le suma una chispa en el interior, en lo más profundo de los cimientos del PRO, que podría transformarse en una llama y hacer implosionar al partido gobernante.

El «nopasanadismo», el método principal de desactivación de rumores de Cambiemos, se resquebraja apenas se encara una charla informal con algún funcionario y hasta con familiares de los involucrados. El Presidente tomó la decisión de no juntarlos más en la mesa chica que antes los reunía: hace tres semanas que no se realiza el cónclave PRO. La respuesta, otra vez, es esquiva. «Vamos hacia una apertura, es lo que reclamaba la sociedad», argumentan.

Para adentro, las aspiraciones personales y los últimos acontecimientos fueron mancillando la columna vertebral de Macri. Tanto que Vidal y su descubridor Horacio Rodríguez Larreta, el intendente porteño, preferirían que salte el fusible: creen que la salida de Marcos Peña le haría bien al Gobierno.

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