
«Es una burla», opinan unos. «Una posibilidad de decir lo que pensamos», consideran otros. Es ese el dilema que por estos días centra las discusiones de los cubanos residentes fuera de la isla, conmocionados por un hecho impensable en tiempos de Fidel Castro: se les pide opinión a las «ratas que abandonan el barco de la Revolución», frase que repetía hasta hace poco la prensa y el discurso político al referirse a los exiliados. Los «gusanos» o «lamebotas del Imperio», según decía el propio Fidel Castro en sus discursos, ahora son convocados a dar sus criterios acerca de la marcha de la Revolución, es decir si quiere realmente cambiar.
Tras ser propuestas en la Asamblea Nacional del Poder Popular, las reformas a la Constitución, vigente desde 1976, deberán atravesar un período de consulta popular que para los cubanos de la isla comenzó el 13 de agosto y para la diáspora a inicios de septiembre.
El cierre de la consulta es el 15 de noviembre. Pero, como ya han manifestado algunos funcionarios gubernamentales, hasta la fecha la participación mayoritaria en el polémico sitio web Nación y Emigración ha sido de aquellos que cumplen misiones internacionalistas y diplomáticas, pertenecen a empresas nacionales con representaciones en el exterior, o a los escasos grupos procastristas del exilio.
