
Después de largas décadas de competencia electoral entre partidos de izquierda, desde moderados hasta radicalizados, emerge en Brasil un candidato claramente identificado con la derecha del espectro político ideológico.
Jair Bolsonaro creció hasta el 31 por ciento en la intención de voto para las elecciones presidenciales brasileñas del próximo domingo y le sacó diez puntos de ventaja al segundo ubicado, el izquierdista Fernando Haddad.
Bolsonaro consolidó con ello su liderazgo pese a las duras protestas que soportó el sábado, según el sondeo de la encuestadora Ibope.
El resultado confirma la polarización política que se fue cristalizando en las últimas semanas de cara a las elecciones del 7 de octubre, las más inciertas en Brasil tras el regreso de la democracia en 1985.
Con el 31 por ciento y el 21 por ciento de los apoyos, respectivamente, Bolsonaro y Haddad se reafirman como favoritos a pasar a una segunda vuelta prevista para el 28 de octubre.
La encuesta, sin embargo, confirma también el alto rechazo que generan ambos candidatos.
Un 44 por ciento de los brasileños señaló que no votaría de ninguna manera por Bolsonaro, mientras que un 38 por ciento rechaza a Haddad por los escándalos de corrupción en el Partido de los Trabajadores, que lo lleva como candidato. El PT entre 2003 y 2016.
