La estrategia comercial de Trump acelera los pasos de Estados Unidos en el mundo

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Foto: Gage Skidmore

Muchos expertos en comercio dicen que Trump no puede hacer guerras comerciales a todo el mundo y esperar ganarlas. Y si Trump quiere forzar las reformas en China, la mejor forma de hacerlo es trabajando junto a aliados que tengan las mismas preocupaciones. El tan difamado Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, que Trump anuló tras tomar posesión del cargo, hubiera servido hasta cierto punto. Ahora Trump ha adoptado algunos principios del TPP, aunque ciertamente no por su nombre.

De hecho, si Trump puede resolver disputas comerciales con sus aliados europeos y norteamericanos, la siguiente gran pregunta es si puede ganar contra China. Hasta la fecha, Trump ha impuesto aranceles sobre prácticamente la mitad de importaciones chinas hacia los Estados Unidos, mientras amenaza con arancelar todas las importaciones chinas si China no se doblega. Pero no queda del todo claro qué quiere Trump de China, o qué sería considerado como una victoria por él.

Kevin Hassett, presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, dijo “Es cierto que tenemos una lista de demandas bien definidas con China, pero… no vamos a difundirlas por el mundo”. En general, dijo, “queremos acceder a sus mercados, al igual que ellos acceden al nuestro. Hay un montón de cosas como esa que tienen que arreglarse. Queremos que paren con la transferencia tecnológica forzada y con el espionaje industrial que todos conocemos”.

Sean cuales sean las demandas de Trump, será más difícil llegar a un acuerdo con China que con Canadá. “Trump está dispuesto a retractarse de sus amenazas de proteccionismo a cambio de modestas concesiones que le permitan cantar victoria”, eso escribía la firma Capital Economics en una nota dirigida a sus clientes el 1 de octubre. Eso puede envalentonar a China y volverla más reacia a los compromisos, dado que los líderes de la nación pueden sentir que al final Trump aceptará a cambio de pequeñas concesiones. “Como resultado, sigue siendo difícil ver cómo evitar una escalada mayor en el conflicto comercial con China”, concluía Capital Economics. Trump, el guerrero feliz del comercio, sigue luchando a pesar de todo.

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