Bolsonaro y la grieta mundial

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Bolsonaro / Foto: Gabriela Korossy / Câmara dos Deputados

* Por Norberto Zingoni corresponsal de LaCity.com.ar en Madrid

 

La excelente elección de Jair Bolsonaro en Brasil sigue confirmando una tendencia mundial revolucionaria: el ciudadano de a pie vota sin hacer caso a factores de poder como grandes periódicos, televisiones, partidos políticos, gurúes, etc. Y no solo vota libremente sino que normalmente lo hace contra los poderes establecidos o sea contra el establishment. Ni las encuestas, ni los psesudos politólogos, ni las universidades de izquierda pudieron prever el Brexit, o a Trump, o a Macron (hizo un partido en menos de un año), ni el rechazo al acuerdo de paz con las FARC en Colombia, ni la negativa a la Unión Europea de Hungría o el triunfo de Salvini en Italia. Si no se entiende este proceso de renovación profunda del poder político, económico y social y la reasunción por el ciudadano (ayudado por Internet) del poder delegado otrora a los partidos políticos no se puede entender qué está pasando. Y los desplazados (partidos de derecha tradicional, populistas de izquierda, ex-comunistas nostálgicos) se ven tentados al slogan: ultraderechista, fascista, ultraizquierdista, racista, etc. Recurso gastado. Que no hace mella en el voto del ciudadano. Y apenas si sirve para tranquilizar a unas élites anacrónicas. Indigna leer las barbaridades que se han escrito sobre Bolsonaro sin darse cuenta que descalificando al candidato descalificaban a millones de brasileños que le votaron; vergüenza ajena da lo que dijeron los mayores medios del mundo como Washington Post o esta de BBC.COM.: “Bolsonaro, ese racista, homófobo y defensor de la pena de muerte…”.

Esa grieta entre lo nuevo que está apareciendo y lo viejo que no termina de desaparecer no es solo en Argentina. En España -y en general en toda Europa- los factores de poder que señalamos al principio se lanzaron contra Bolsonaro. El PSOE en España se ve obligado a radicalizarse porque la nueva formación neocomunista Podemos le roba votos y no tiene el PSOE mejor idea que aliarse a ellos olvidando lo que fue el viejo Partido Socialista de Felipe González en la Transición: un partido de centro. Entre ambos, neocomunistas y socialistas tienen copado a casi todos los medios de difusión audiovisuales y a diario agitan “que se viene la ultraderecha”. Pero es inútil. Lo que está viniendo en realidad es una sanción a ellos y a los partidos tradicionales como quedó demostrado en Brasil.

En América Latina se ve mucho más claro: la pretenciosa impostura del “socialismo del siglo XXI” terminó en la cárcel o en la calle: Lula, Cristina Kirchner, Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia; o terminó en dictaduras atroces como Venezuela y Nicaragua.

En suma, lo que se viene no es el socialismo del siglo XXI, ni el Hombre Nuevo, ni el FMI con “ajuste para todos” sino que se viene el ciudadano de a pie, el ciberciudadano, votando lo que cree justo. Sin presiones ni aprietes. Como pasó con Bolsonaro.

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