
Sergio Berensztein registró cuatro momentos en un muestreo realizado entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
El primero fue el 30 de agosto: cuando el dólar atravesó la barrera de los 40 pesos y ante esta brutal escalada el Banco Central de la República Argentina se vio obligado a anunciar medidas, como aumentar la tasa de política monetaria al 60% y subir cinco puntos porcentuales los encajes, integrables con pesos y los bonos Leliq o Nobac.
El segundo, el 3 de septiembre: cuando el presidente Macri anuncia la reducción de los ministerios a menos de la mitad, y las nuevas medidas de ajuste de emergencia para cumplir con las condiciones impuestas por el FMI a cambio de un nuevo acuerdo.
El tercero, a los dos días, el 5 de septiembre: empiezan las negociaciones del nuevo acuerdo con el FMI. El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne se reúne con la gerente de ese organismo, Christine Lagarde, en Washington.
Por último, el pico máximo de toda la conversación, el 25 de septiembre: día en que coincidieron el paro general nacional propuesto por la CGT, la renuncia de Luis Caputo a la presidencia del Banco Central y la comunicación de la nueva negociación del acuerdo con el FMI.
