17 de octubre de 1945-17 de octubre de 2018 ¿El fin del movimiento peronista?

Eva,_Evita,_Perón_en_un_discurso_electoral,_1951

* Por Norberto Zingoni corresponsal de La City en Madrid

 

El peronismo nació el 17 de octubre de 1945 por una decisión de la mayoría del pueblo trabajador cuando eligió un líder -Juan Perón-, un movimiento que lo representara y una misión que cumplir: incorporar a los obreros a la vida pública. Esa relación de lealtad resistió el derrocamiento de Perón, su exilio, el fusilamiento de sus dirigentes el 9 de junio de 1956 y la proscripción de su líder y su movimiento desde 1955 hasta 1973. La muerte de Perón en 1974 y la derrota electoral de 1983 a manos del Dr. Alfonsín sumieron al justicialismo en una marcha confusa, muchas veces contradictoria y siempre peligrosamente ávida de poder.

Se imponía entonces dejar la organización movimientista que le había permitido resistir los primeros años de proscripción y encarar la reorganización para pasar a organizarse como un Partido político tradicional con sus autoridades, su tribunal de disciplina (se hubiera hecho un festín), su programa y su congreso nacional partidario. Lo que hay hoy que se llama Partido Justicialista es un remedo, una caricatura de un Partido. En lugar de esa refundación del Partido tuvimos dos caudillos de provincia, demagogos, locos del poder (mal de Hibris) como Menem y Néstor Kirchner y hoy el justicialismo se debate entre ser una agrupación que existe solo si tiene el gobierno (un partido de poder) o su desaparición como alternativa popular de gobierno.

La dirigencia actual va en este camino. Basta ver el espectáculo grotesco de este 17 de octubre dividido en una cantidad insólita de festejos de las distintas tribus o con dirigentes que se van del país para no comprometerse con ninguno de los actos. “Desde que caímos en 1955 he pensado en tratar de institucionalizar el Movimiento, hasta ahora absolutamente gregario, en una verdadera institución política, que no solamente se ocupe de la lucha política, sino también de la cultura política que nuestro país necesita” (Juan Perón, Mensaje a los gobernadores, 2/8/1973). No solo no siguieron la sugerencia de Perón es que ni siquiera lo leen.

Muchos de nosotros nos hemos cansado de sugerir, de pedir a encumbrados dirigentes actuales que abran la reafiliación del peronismo, que depuren los padrones de afiliados (fuentes de innúmeras trampas) y que se convoque a elecciones internas (controladas por la justicia electoral) en todo el país para que quienes dirijan el Partido del futuro estén legitimados. No entienden, o no quieren entender.

Igualmente, pese a los desatinos de una dirigencia mayoritariamente codiciosa y sin luces, el movimiento justicialista pervivirá o irá desapareciendo solo cuando sus bases populares, sus adherentes, sus votantes, dejen de ver al justicialismo como un instrumento al servicio del país y de las clases más desposeídas.

Nació por una decisión popular y se extinguirá por otra decisión popular. Cuando la gente deje de seguirlos, de votarlos quedará a la vista, desnuda, la soledad de las tribus de dirigentes… con sus muchos caciques y pocos indios.

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