
La prensa identificó a una persona que llegó a Buenos Aires el viernes desde Nueva York para estar presente en el partido que debería haberse jugado el sábado. Pensaba regresar a Estados Unidos el lunes.
La postergación del partido, que pasó inicialmente al domingo le daba margen todavía para cumplir con su propósito y también con el sueño de su hijo.
Finalmente se volvió a suspender el clásico Boca-River por el accionar de bandas mafiosas que asaltaron el ómnibus de Boca y provocaron heridas en tres jugadores.
Sin cumplir su meta el hombre con su hijo pensaba regresar el lunes a Nueva York.
Tampoco lo puede hacer, la semana comienza con una huelga general decidida por los gremios aeronáuticos.
