INTERNACIONAL

El presidente de Bolivia, Evo Morales, consiguió presentarse nuevamente como candidato a la presidencia de cara a los comicios de octubre de 2019.
La decisión del Tribunal Supremo Electoral, aprobada por cuatro votos a seis, desoye tanto la Constitución boliviana como el referéndum del 21 de febrero de 2016, donde los ciudadanos votaron NO a una nueva postulación del mandatario.
Para el analista político Marcelo Silva, esto lesiona la democracia puesto que el voto es la expresión más importante del sistema democrático en Bolivia: “Es curioso que el propio Tribunal Supremo Electoral quien organizó ese referéndum hoy lo desconozca y habilite al presidente Morales como candidato. La Constitución política del Estado de Bolivia solamente permite la reelección por dos periodos consecutivos, por lo tanto el TSE desconoce el mandato de la Constitución”.
Además, el experto estima que la postura del tribunal, dividido pero con una tendencia favorable al gobierno de Morales, pone de manifiesto su falta de independencia. Una falta de independencia que según él se extiende a todos los poderes del Estado en Bolivia: “La propia vocal del TSE Dunia Sandoval, que fue uno de los votos disidentes, había manifestado que recibieron muchas presiones políticas de funcionarios del poder ejecutivo, y por supuesto de otro tipo de autoridades. (…) En el órgano legislativo hay que recordar que el Movimiento al Socialismo tiene más de dos tercios de los asambleístas. Esto significa que todas las decisiones que tome la Asamblea Legislativa corresponden a una línea política. Hay una mayoría aplastante”.
Pese al resultado negativo en la consulta del 21 de febrero de 2016, el Tribunal Constitucional autorizó hace un año la candidatura de Evo Morales, alegando que era su derecho humano.
