INTERNACIONAL

Las violentas manifestaciones de los «chalecos amarillos», que empezó como un movimiento de transportistas en Francia por el aumento de los combustibles, se está expandiendo a distintas ciudades de Europa: las fuerzas de seguridad de Bélgica y Holanda enfrentaron hoy incidentes y disturbios de facciones similares en las ciudades de Bruselas y Ámsterdam.
Según reportaron distintas agencias internacionales presentes en el lugar, los manifestantes belgas piden la renuncia del primer ministro Charles Michel.
Lanzaron piedras, carteles, fuegos artificiales y otros objetos contra los policías que protegían una zona de la capital donde están ubicadas las oficinas del primer ministro y otras dependencias oficiales.
No están del todo claras las razones de estas protestas. Ni Bélgica ni Holanda aumentaron los precios de los combustibles, lo que desató disturbios en Francia en semanas recientes.

Al parecer, en este caso se trata de un movimiento populista opuesto al gobierno en general y enojado por lo que considera una vasta brecha entre los políticos y la gente común. En Bélgica, algunos manifestantes parecían estar allí por el solo hecho de tener la oportunidad de enfrentarse a la policía.
Horas antes en Bruselas, la policía usó gas pimienta para dispersar a un pequeño grupo de alzados que intentaron derribar una barricada que protege a la sede del Parlamento Europeo y otras instituciones de la Unión Europea.
