
La dirigencia política sigue sobresaltando y confundiendo profundamente a los ciudadanos. ¿Cómo caratular la decisión adoptada en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, al aprobarse el presupuesto 2019, de habilitar las apuestas «online»?
Inoportuna, insólita, distópica, pérfida, podrían, entre otras calificaciones, incluirse en una larga lista. ¿Cree la política que promover el juego, bajo cualquier sofisma que se elija, constituye un aporte a la construcción y consolidación de una sociedad democrática? En una provincia donde el drama de la deserción escolar no cede y en la que la pobreza va adquiriendo dramáticos signos cuantitativos, ¿no es el juego un componente inaceptable por su tamaña desmesura? Está probado que los más afectados por el riesgo de la ludopatía son los sectores sufrientes de mayor vulnerabilidad social. La salida de la pobreza y la indigencia no es el juego. Ni la magia perversa que lo potencia. En todo caso, es el mejoramiento de la educación, el acceso al trabajo, la salud de calidad y las oportunidades de una vivienda digna. El juego no agrega valor a la sociedad; por el contrario, suma desvalores con efectos nocivos incalculables, en especial para adolescentes y jóvenes. La YMCA-Asociación Cristiana de Jóvenes, en el marco de su misión y naturaleza, expone su rechazo a una iniciativa que entre los innumerables males que podrían achacársele, uno es el de no haber sido sometida al escrutinio, por ejemplo, de las organizaciones sociales, las fuerzas del trabajo, los credos y otros actores que tendrían mucho para aportar y argumentar. A la vez, la YMCA-Asociación Cristiana de Jóvenes, respetuosamente, invita a todas las instituciones y a la ciudadanía en general a manifestarse y expresar su preocupación y pedido de revisión de la extemporánea resolución aprobada.

