
El Foro Mundial de Ciudades Inteligentes, que se desarrolló en la UTN de Santa Fe, trajo a la ciudad expertos en telecomunicaciones, nuevas tecnologías y servicios de transporte.
Uno de responsables fue el coreano Chaesub Lee, que dirige la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que depende de Naciones Unidas, y está trabajando en la estandarización de una tecnología disruptiva: las redes 5G, las que van a generar el soporte de conectividad para que la heladera, el televisor, el auto, la ropa y el celular estén conectados en un ecosistema digital que va a cambiar profundamente nuestras vidas.
Lee es un experto en redes móviles, espectro radiofónico y ancho de banda, pero cuando piensa en la esencia de una smart city emerge un discurso humanista, con eje en las personas y en la singularidad de la cultura que nutre a cada ciudad.
«Cuando se habla de ciudades inteligentes tenemos que tener cuidado. Se suele pensar en megaurbes con gigantescos edificios, algunos de lujo, y con tecnología de punta, pero lo más importante es cómo podemos generar servicios, incluso pequeños servicios, para lograr que nuestros ciudadanos puedan ser más inteligentes y felices», explica el coreano.
«Santa Fe no necesariamente tiene que seguir los pasos de New York o San Francisco en Estados Unidos; en realidad se trata de encontrar la forma de desarrollar una ciudad inteligente a partir de la propia singularidad, la cultura de cada comunidad y la forma de ser de la gente. Por ejemplo, ustedes son famosos por la calidad del pescado y la belleza de sus ríos» asegura Lee.
En definitiva, dijo el experto a la prensa, se trata de pensar cómo manejar el agua de manera inteligente en muchas áreas: el riesgo hídrico, el turismo, la gastronomía y hasta la energía —si es posible—. La relación con el agua es muy importante aquí para la gente. Hay muchos lugares lindos para caminar y para correr que se nota que ustedes disfrutan. Hay que seguir pensando en cómo aprovechar este ambiente, desde la propia especificidad. Cuando vamos a otras ciudades, no nos gusta ver las cadenas internacionales de café y comidas rápidas, lo que queremos es ver cómo preparan cada uno su propio café y desarrollan una gastronomía propia.
