
Después de un 2017 y gran parte de este año con déficit comercial sistemático -la cantidad de importaciones superó lo que Argentina vendió al mundo-, la devaluación que tiene lugar desde abril abrió una ventana para que, dentro de las consecuencias negativas para la economía que tuvo la suba del dólar, la balanza comercial interrumpa ese ciclo y pueda a revertirse.
Pero la caída del peso también se reflejó en el derrumbe de la cantidad de viajes al exterior. Este efecto es una buena noticia para el Gobierno porque se fugan menos dólares por esa vía.
El 2018 va a ser un año con un balance mixto para las exportaciones, con un antes y un después de la última devaluación de fines de agosto que puso al dólar a 40 pesos, la apertura de nuevos mercados y la apuesta del Gobierno por relanzar al sector a partir del lanzamiento del plan Argentina Exporta presentado por el presidente Mauricio Macri y el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica.
Luego de varias caídas, según datos del Indec, en octubre se registró el segundo superávit comercial consecutivo, que el Gobierno espera se consolide en los próximos meses y apuntale la situación fiscal, mediante los derechos de exportación que se anunciaron en los primeros días de septiembre.
Según detallaron fuentes a cargo de la política comercial, la intención para fines de este año y el que viene es apuntalar la política de apertura de mercados con el crecimiento de las exportaciones, impulsada por el Plan Argentina Exporta que implementa el Ministerio de Producción.
