Difícil y complejo: proceso de normalización en mercado gana terreno según informe del Banco Ciudad

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Foto: Andrew Milligan sumo

En la última semana se dieron a conocer un gran número de indicadores económicos, los cuales, ya en el cierre del año, aportan una mirada global de los avances y efectos del proceso de estabilización en marcha. Los datos fiscales de noviembre mostraron que se continúa con la consolidación de las cuentas públicas, al tiempo que las cifras de los balances comercial y cambiario evidenciaron una mejora en las cuentas externas. En línea con esto último, la mayor estabilidad alcanzada por la cotización del dólar incidió en la evolución de los precios mayoristas, que registraron en noviembre una variación prácticamente nula contra el mes previo. Por otra parte, la contracara de este proceso de corrección de los desequilibrios macroeconómicos que aquejan a la economía argentina se deja ver en los datos de actividad, con una caída en el Producto Bruto en el tercer cuarto del año, la cual empieza a mostrar una incidencia (por el momento marginal) en el mercado laboral, tanto en los datos de desempleo como subempleo.

En lo que hace a los números fiscales, en noviembre, el déficit primario resultó 13,9% mayor al del mismo mes de 2017, lo que representó una contracción de 23% medido en términos reales (corregido por inflación). Con estos datos, el déficit primario acumulado en los primeros 11 meses del año presentó un descenso de 28,4%, llegando a contraerse un 47% ajustado por inflación. En el año, la brecha entre el ritmo de crecimiento de ingresos (+30,4%) y erogaciones (+22,4%) promedió los 8 puntos porcentuales, con un gasto primario que se redujo 7,7% en términos reales y alcanzó su menor nivel de los últimos 6 años, acumulando una disminución de 14% desde 2015. Así, en los primeros 11 meses de 2018, el déficit primario resultó equivalente a 1,5% del PIB, número que garantiza el cumplimiento de la meta de 2,7% del Producto prevista para el corriente año, pese a los mayores gastos sociales incurridos durante diciembre.

Por el lado de las cuentas externas, en noviembre se consolidó el superávit comercial que comenzó a vislumbrarse en meses previos, alcanzándose el saldo positivo más importante desde mediados del año 2014. El ajuste de la paridad cambiaria combinado con una menor actividad económica impactó en las importaciones (-29,2%), a la vez que empezó a verificarse una recuperación más palpable de las exportaciones (+14,5%). Ello dio lugar a un superávit comercial de USD 979 millones, en lo que fue el tercer saldo positivo consecutivo y que triplicó al verificado en promedio en septiembre y octubre.

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