INTERNACIONAL

Seis países de América Latina celebrarán elecciones presidenciales durante este año, Argentina, Uruguay, Bolivia, Panamá, Guatemala y El Salvador.
Si bien el último año se llevaron a cabo elecciones muy importantes como las de México y Brasil (los dos países más poblados e importantes económicamente) –donde además cambió el signo político del Gobierno, con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y Jair Bolsonaro, respectivamente–, y Colombia, donde se impuso Iván Duque, las de 2019 no dejan de ser relevantes en un escenario regional en permanente reconfiguración.
El progresismo y la izquierda buscarán mantenerse en el poder en Bolivia, Uruguay y El Salvador, mientras que partidos conservadores y neoliberales harán lo propio en Argentina, Panamá y Guatemala.
En algunos casos el resultado parece ser más o menos certero, pero en otros la disputa está abierta y cualquier cambio podría reacomodar la geopolítica latinoamericana.
¿Qué pasaría si Evo Morales no logra seguir al frente de su revolución democrática y cultural en Bolivia? ¿Y si en Argentina el Gobierno de Mauricio Macri es derrotado por una fuerza liderada por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner? ¿Cómo afectará el fenómeno de la migración centroamericana hacia EE. UU. a las nuevas políticas que se apliquen en El Salvador y Guatemala?

Las únicas elecciones aún sin fecha son las bolivianas, sin embargo, se sabe que se realizarán durante el mes de octubre. Si bien Evo Morales, en la Presidencia desde 2006, se ha mantenido todos estos años en el poder gracias a sus éxitos económicos y sociales, puede que sean sus comicios más difíciles desde que asumió el cargo.
En primer lugar, por la forma en que accedió a una nueva candidatura. Luego de perder un referéndum a comienzos de 2016, donde se planteaba ir por un cuarto mandato consecutivo (tercero desde que se reformó la Constitución en 2009), el Tribunal Constitucional finalmente habilitó a Morales a postularse para gobernar hasta 2025. Esta resolución generó algunas protestas por ir en contra de lo votado en las urnas tiempo atrás.
Además, si bien falta mucho, los sondeos lo ubican cabeza a cabeza en una eventual contienda contra el expresidente Carlos Mesa. De todas formas, es pronto para hacer especulaciones, ya que la oposición en Bolivia hace años que se encuentra muy dividida y no ha logrado unificarse en una candidatura que pueda ser realmente competitiva.
