INTERNACIONAL

Argentina y Chile formalizaron un Tratado de Libre Comercio que promete ser la punta de lanza de algo más importante a nivel regional.
En diciembre el Congreso argentino ya había dado el visto bueno.
La semana pasada el Parlamento chileno hizo lo mismo. Ahora, ambos países deberán cumplir con algunos formalismos, que tardarían aproximadamente 90 días, para que el tratado comercial se ponga en funcionamiento.
Mauricio Macri ha repetido en varias oportunidades que el Mercosur no ha cumplido con las expectativas y que desea mirar al mundo “como una oportunidad y no como una amenaza”.
Por ahora los logros han sido modestos. Si bien la Alianza del Pacífico aceptó a la Argentina como “país observador” hace dos años, el objetivo primordial que se puso el Gobierno de Cambiemos por ahora está en stand by.
Esto es el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea que el presidente de Francia, Emannuel Macron, le puso “en el freezer” a Macri con motivo del lobby agropecuario de su país.
El nuevo vínculo entre Argentina y Chile mostrará a la brevedad mayores facilidades y un incremento considerable en el cambio de los productos, así también como la desburocratización de ambas aduanas a los dos lados de la Cordillera.
