
En un contexto en el que se mantienen las señales de distensión en los mercados financieros internacionales, el tipo de cambio siguió moviéndose durante buena parte de la última semana por debajo del límite inferior de la “zona de no intervención” dispuesta por el Banco Central, con reiteradas compras de dólares por parte de la autoridad monetaria, orientadas a sostener el valor de la divisa. A su vez, la estabilidad que ha mostrado la cotización del dólar a lo largo de los últimos 3 meses y medio se vio reflejada en las cifras de inflación, observándose una nueva desaceleración en la variación mensual del IPC en diciembre, dato que vino acompañado también por una acotada variación de los precios mayoristas en el margen.
En lo que hace a los mercados financieros, si bien la bolsa porteña moderó su avance, el riesgo país continúo en descenso, perforando la marca de los 700 puntos básicos, hasta tocar los 674 puntos, el valor más bajo de los últimos 2 meses. Asimismo, con un contexto externo más favorable, también volvieron a ganar atractivo las elevadas tasas de interés en pesos, que continuaron impulsando la fortaleza de la moneda local.
Tras quebrar el piso de la “zona de no intervención” a fines de la semana pasada, la cotización del dólar continuó moviéndose por debajo de este límite entre el lunes y miércoles, llegando a alcanzar valores mínimos de $37 el día lunes a nivel mayorista (1,2% por debajo de la banda cambiaria inferior). En los días subsiguientes, el tipo de cambio comenzó a deslizarse al alza, volviendo a posicionarse levemente por encima del piso de la “zona de no intervención”, cerrando la semana en $37,58 por dólar, apenas 3 centavos (+0,1%) arriba del límite inferior.
Hasta el momento, el Banco Central intervino en reiteradas oportunidades en el mercado de cambios durante los últimos días, haciéndose con un total de US$190 millones desde su primera compra del jueves 10 de enero, y la emisión de pesos resultante de dichas intervenciones cambiarias llevó a incrementar el límite para la Base Monetaria en 0,3%. Esta relajación en el margen de las condiciones monetarias contribuyó, a su vez, en allanar el camino a la baja de las tasas de interés, aunque en un movimiento aún acotado. La tasa de las licitaciones de LELIQ, que representa la tasa de referencia de la política monetaria, siguió mostrando una leve tendencia descendente durante la semana y cerró el viernes en 57,54%, acumulando una caída de casi 2 puntos porcentuales en lo que va de enero (-171 puntos básicos para ser más precisos).
Por su parte, en un contexto de mayor estabilidad cambiaria, los precios minoristas de diciembre mostraron un avance mensual de 2,6%, cifra que representó una fuerte disminución respecto a la inflación de octubre (5,4%) y noviembre (3,2%) y marcó el menor incremento desde mayo del año pasado (2,1%). A pesar de esta desaceleración, la inflación anual de 2018 cerró en 47,6%, en un año marcado por una fuerte inestabilidad cambiaria, combinada con ajustes de precios regulados.
El dato mensual se vio favorecido por una baja incidencia de los precios estacionales, con una variación de 1,4%, mientras que los precios regulados evidenciaron un incremento de 2,6%, producto de subas en las tarifas de subterráneos, telefonía y prepagas. Por su parte, la inflación “núcleo” mostró una variación de 2,7%, levemente superior a la del nivel general, pero marcando también una desaceleración importante respecto a los tres meses previos (5,2% en promedio). Particularmente acotada resultó la variación del rubro alimentos. Con un alza de 1,7% mensual, esta fue equivalente a la mitad del número de noviembre (3,4%) y representó a su vez el segundo dato más bajo de 2018, superado sólo por el mes de abril, con un 1,2%.
La estabilidad del tipo de cambio también se vio reflejada en la evolución que mostraron los precios mayoristas, con una variación mensual de 1,3% en diciembre. Si bien este indicador registró una aceleración en relación al mes previo (la variación de apenas 0,1% en noviembre había sido la más baja desde que el INDEC volvió a publicar este indicador a comienzos de 2016), continuó evidenciando una reducción sustancial en relación a los meses en los que se sintió con más fuerza el efecto de las fluctuaciones cambiarias, con un pico del 16% en septiembre.
De cara a los próximos meses, esta mayor moderación en los precios mayoristas tendería a restar presión a la inflación minorista, haciendo de contrapeso a los aumentos tarifarios anunciados para los primeros meses de este año (electricidad, gas, agua y transporte público). A pesar de ello, la inflación en el primer cuatrimestre se situaría ligeramente por debajo del dato de diciembre, esperándose de acuerdo al último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) una variación promedio de 2,4% para dicho período. Dicha dinámica avalaría que el Banco Central siga mostrando una actitud de cautela en lo que hace al manejo de la política monetaria, viéndose esto reflejado, a su vez, en la evolución de las tasas de interés, que continuarían mostrando un descenso gradual en el corto plazo.
*Fuente: Banco Ciudad
