INTERNACIONAL

Para nadie es una sorpresa que Howard Schultz lleva años exhibiendo un marcado interés por dirigir proyectos sociales. Por ello, no ha sido una sorpresa que el exCEO de Starbucks haya manifestado su deseo de lanzarse a una campaña que lo conduzca a la contienda por la Casa Blanca en 2020.
Sin embargo, hay una pregunta en boca de muchas personas que merece una respuesta más completa. ¿Por qué un empresario exitoso, multimillonario además, querría abandonar todo lo que ha estado haciendo hasta ahora para entrar de lleno en el terreno de la gran política?
Luego de tres décadas de liderazgo en Starbucks, Schultz bien podía destinar no pocos de los beneficios de su compañía, además de los de su propio bolsillo, hacia proyectos sociales, o simplemente dedicarle más tiempo a la Schultz Family Foundation, que trabaja en la integración de jóvenes y de veteranos marginados.
Pero no ha sido así. Al anunciar que estaba “considerando seriamente” postularse para presidente como candidato de una opción centrista independiente, Schultz está asumiendo un reto costoso y agotador, que ahora mismo le puede deparar más dolores de cabeza que victorias.
De hecho, los primeros que saltaron de sus asientos fueron los votantes progresistas, conscientes de que esta tercera opción le restaría votos a quienquiera que fuera el candidato demócrata, algo que obviamente favorecería a la reelección del presidente Donald Trump.
Gracias a la colaboración anónima de un grupo de empleados de Starbucks y excolaboradores del propio Schultz, el sitio Business Insider ha llegado a varias conclusiones. Una de éstas es que, si bien Schultz ha luchado contra la desigualdad, también ha sobrestimado repetidamente sus habilidades, algo que los entrevistados ven como el peligroso resultado del exceso de admiración que este líder generó durante su paso por Starbucks.
