INTERNACIONAL

China otorgó más de 62.000 millones de dólares en préstamos a Venezuela durante la última década, y ha sido un factor importante en la supervivencia política de Chávez y su sucesor Nicolás Maduro.
Pero bajo el gobierno de Maduro, los pagos aún continúan, debido a años de mala administración, y Caracas aún tiene una deuda de más de 20.000 millones de dólares.
Ahora, Beijing se pregunta: ¿volveremos a recuperar nuestro dinero? ¿Y no deberíamos tener mejor un Plan B en nuestro bolsillo, lo que también significa considerar una transferencia de poder al autoproclamado Presidente de Transición, Juán Guaidó?
«Aparentemente, China sigue una estrategia más cautelosa que Rusia, por ejemplo, que también calcula que podría haber un cambio de gobierno», enfatiza el experto en China Thomas Eder, de Merics, un taller para la investigación de China en Berlín.
Mientras que Rusia advirtió a Estados Unidos ofensivamente de una invasión militar e injerencia en los asuntos internos de Venezuela, China se resistió solo con apelaciones políticas.
Aunque Beijing siguió apoyando a Maduro, tras bambalinas, diplomáticos chinos dijeron haberse reunido con representantes de Guaidó hace mucho tiempo. «China piensa más a largo plazo que Rusia», dice Eder.
Juan Guaidó parece ya haber entendido la estrategia china y quiere usarla para sus propios fines. «En una entrevista exclusiva con el diario ‘Hong Kong Morning Post’, prometió ser un socio mejor para China, con un mejor desarrollo económico que podría garantizar el pago del crédito al mismo tiempo», explica Eder sobre la ofensiva mediática de Guaidó.
Su oponente, Maduro, sin embargo, ya no está en condiciones de pagar la deuda, y aún menos de proveer petróleo.
