INTERNACIONAL

Pese a que les separan miles de kilómetros, China no pierde de vista lo que ocurre en Venezuela.
Rusia, Turquía y China han sido los apoyos más destacados de Nicolás Maduro en la crisis institucional que enfrenta, después de que el líder opositor Juan Guaidó desafiara a Nicolás Maduro proclamándose «presidente interino» de Venezuela.
Pese a que Pekín no se ha mostrado tan vocal ni directo como la Rusia de Putin, las declaraciones del gobierno chino son interpretadas por los observadores de la política local como un respaldo de facto a Maduro.
«China apoya los esfuerzos realizados por el gobierno de Venezuela para mantener la soberanía, la independencia y la estabilidad nacional», señaló la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Hua Chunying en rueda de prensa, un día después del acto de Guaidó en Caracas.
Hua remarcó además que Pekín «se opone a la interferencia extranjera en los asuntos de Venezuela», en un aparente mensaje a Washington, el primer gobierno en reconocer a Guaidó y en instar a aumentar la presión internacional contra Maduro.
Fiel a su política de no interferencia en asuntos extranjeros, China se ha limitado a llamar a la calma, pero su preocupación por el desenlace de esta coyuntura no cesa.
Y es que Pekín, principal acreedor del gobierno venezolano, se juega mucho en el país sudamericano, coinciden todos los expertos consultados por BBC Mundo.
Desde 2007 hasta 2018, Pekín prestó al país latinoamericano más de US$67.000 millones, según los últimos datos de financiación China-América Latina que maneja el centro de estudios Diálogo Interamericano y la Universidad de Boston.
