INTERNACIONAL

Talibanes y estadounidenses retomaron la negociación en Doha para intentar poner fin a 17 años de una guerra que en 2018 costó la vida al menos a 3.804 civiles, 917 de ellos niños, según el último informe de Naciones Unidas.
Un mes después de establecer un «esbozo de acuerdo», ambas partes se centrarán esta semana en acordar los detalles para un alto el fuego que abra las puertas a la retirada de las tropas estadounidenses, según fuentes diplomáticas citadas por al agencia Reuters.
Se trata de la negociación de mayor nivel hasta el momento porque en la capital se encuentra el mulá Abdul Ghani Baradar, cofundador y líder político de los talibanes.
Detenido en Karachi en una operación conjunta de los servicios de inteligencia estadounidenses y paquistaníes en 2010, Baradar fue viceministro de Defensa cuando los fundamentalistas gobernaban el país y tras la invasión estadounidense se convirtió en mano derecha del líder del grupo, mulá Omar.
Desde mayo de 2007 hasta su detención formó parte del consejo supremo talibán en la llamada Shura (consejo) de Quetta.
Su puesta en libertad en octubre fue uno de los gestos con los insurgentes para intentar ganar confianza de cara a la negociación.
«El hecho de que el jefe adjunto de los talibanes asista a las negociaciones muestra que las dos partes esta vez lo toman seriamente», valoró el analista afgano Ahmad Sayeedi, consultado por la agencia AFP.
