Ante el vano intento de manipular La Memoria Histórica. Francisco Franco y Montoneros

OPINIÓN

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Foto: Kutxa Fototeka

* Por Norberto Zingoni, escritor, abogado, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.

 

 

 

Los hombres y los Partidos totalitarios aspiran, siempre, a aquello que decía Orwell en su libro 1984: quién controla el presente controla el pasado y quién controla el pasado controla el futuro. En España todo este proceso de falsear la historia para perpetuarse en el poder comenzó con Rodríguez Zapatero y culmina hoy con Sánchez, ambos presidentes por el Partido Socialista.

Zapatero empezó a retirar bustos de Franco (en lugares que ni la gente se había percatado que estaban), cambiar nombres de calle y, lo más grave, sancionó una ley de Memoria Histórica deplorable.

Sánchez lo sigue. Para no ser menos se propuso exhumar el cadáver de Franco del Valle de los Caídos, un lugar frío y alejado del centro de Madrid al que solo iban algunos turistas japoneses que no tenían idea de quién estaba enterrado allí.

Bueno, lo cierto es que el espectáculo que tenían pensado (se acuerdan de la puesta en escena del velorio de Néstor Kirchner, bueno algo parecido) a estos hasta hoy se les aguó la fiesta.

La familia Franco interpuso recurso ante el Superior Tribunal, el curita y la orden que tienen supervisión religiosa sobre el Valle de los Caídos, dijeron “no pasarán”, y, para más, si lo sacan no se ponen de acuerdo dónde poner el cadáver itinerante; a todo esto gran parte de la sociedad española, incluida buena parte del socialismo, menean la cabeza y pasan resignados de esta ocurrencia.

En Argentina, durante el gobierno de Kirchner, ocurrió algo similar con el intento de blanquear la lucha armada de los 70. Con tal de retener el poder (a los totalitarios les importa bien poco la historia) la banda K, desde el gobierno, (acordarse de aquello de Orwell “quién domina el presente ─el gobierno─ domina el pasado y el futuro”) se propuso que los Montoneros, el ERP y toda esa cría ganaran la guerra que habían desatado, y perdido, cuarenta años atrás contra las FFAA.

Se aprovecharon del cansancio de años de caminar sin respuestas y la poca solidez ideológica de Madres y Abuelas de plaza de Mayo, contrataron a personajes todo servicio como Verbitzky y Carta Abierta, montaron recitales con Víctor Heredia y algún cubano que pasaba por aquí, y mágicamente transformaron a viejos y lucrativos exmontoneros en jóvenes idealistas y luchadores.

“Organizar la memoria colectiva; trocar la historia en instrumento de gobierno encargado de legitimar a quienes mandan y de proporcionar coartadas para su fechorías es una tentación congénita a todo poder. Los estados totalitarios pueden hacerla realidad” (Mario Vargas Llosa, La verdad de las mentiras).

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