Arabia Saudí busca asociarse con China

INTERNACIONAL

50375802637_b4cf4e7eac_c
Presidente chino, Xi Jinping / Foto: COP PARIS

Lectura: 7 minutos

Arabia Saudita quiere colaborar, no competir, con China, declaró el domingo el ministro de Energía del reino, afirmando que «ignora» las sospechas occidentales sobre sus crecientes lazos.

Como primer exportador mundial de petróleo, la relación bilateral de Arabia Saudita con el mayor consumidor de energía del mundo está anclada en los lazos en materia de hidrocarburos. Pero la cooperación entre Riad y Pekín también se ha intensificado en el ámbito de la seguridad y las tecnologías sensibles, en un contexto de estrechamiento de los lazos políticos, para preocupación de Estados Unidos.

Preguntado por las críticas a la relación bilateral durante una conferencia de negocios árabe-china, el príncipe Abdulaziz bin Salman dijo: «En realidad lo ignoro porque (…) como persona de negocios (…) hay que ir donde te llegue la oportunidad. No tenemos que enfrentarnos a ninguna elección que tenga que ver con (decir) o con nosotros o con los otros».

Empresarios e inversores chinos han acudido en masa a Riad para asistir a la conferencia, que se celebró días después de la visita del secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken.

En marzo, el gigante petrolero estatal Saudi Aramco anunció dos importantes acuerdos para aumentar su inversión multimillonaria en China y reforzar su posición como principal proveedor de crudo chino.

Fueron los mayores anunciados desde la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Arabia Saudita en diciembre, donde abogó por el comercio petrolero en yuanes, una medida que debilitaría el dominio del dólar.

«La demanda petrolera china sigue creciendo, así que por supuesto tenemos que captar parte de esa demanda», dijo el príncipe Abdulaziz. «En lugar de competir con China, colaboremos con China».

Se suponía que la reapertura de China tras la crisis del covid-19 iba a ser el estímulo que el mundo necesitaba. Pero tras un primer estallido de actividad, el crecimiento de la segunda economía mundial parece estancarse.

Desilusionados por el deterioro de las perspectivas económicas, los jóvenes acuden en masa a los templos budistas y taoístas para pedir la intervención divina a fin de conseguir trabajo, ingresar en buenas escuelas o hacerse ricos de la noche a la mañana.

Los datos publicados esta semana muestran que las exportaciones chinas cayeron un 7,5% en mayo con respecto a hace un año, mucho más de lo esperado, debido al debilitamiento de la demanda mundial. La actividad de las fábricas volvió a contraerse el mes pasado, y el desempleo juvenil se sitúa en máximos históricos.

La incertidumbre económica ha disparado las visitas a templos y el turismo, según analistas y sitios web de viajes.

«No ir a la escuela, no trabajar duro, solo quemar incienso» ha sido un hashtag popular en las redes sociales desde marzo, en referencia a una tendencia creciente entre los jóvenes de China que escapan de una sociedad que presiona yendo a los templos a rezar para tener suerte.

«Los jóvenes que queman incienso» se ha convertido en el eslogan número uno del sector turístico chino este año, según una encuesta realizada conjuntamente en abril por Qunar.com, un sitio web de viajes, y Xiaohongshu, una aplicación similar a Instagram, que analizaba las principales tendencias en viajes.

La tasa de paro de las personas entre 16 y 24 años alcanzó un récord del 20,4% en abril, según las estadísticas oficiales.

La tasa de desempleo juvenil podría empeorar aún más con la entrada este verano de 11,6 millones de estudiantes universitarios, una cifra récord, en un mercado laboral ya de por sí difícil, según estimó el Ministerio de Educación a principios de año.

Los distintos templos suelen atraer a diferentes tipos de fieles. El Templo Yonghe de Beijing, también conocido como Templo Lama, dedicado a la fe budista tibetana, es un lugar popular entre quienes buscan el éxito profesional o económico.

Registró el mayor aumento de visitantes de todos los templos del país en marzo y principios de abril, un 530% más que en el mismo periodo del año pasado, según Qunar.

China es oficialmente una nación atea, pero reconoce cinco religiones: budismo, taoísmo, protestantismo, catolicismo e islam. Las dos primeras son parte esencial de la cultura china, que tiene decenas de miles de templos y monasterios por todo el país.

Las visitas a templos se han cuatriplicado con creces este año en comparación con el año pasado, según datos recientes de Qunar y Trip.com, otro sitio de viajes. Aproximadamente la mitad de los visitantes son veinteañeros y treintañeros.

«Bajo la presión de los estudios, el trabajo, el matrimonio y las relaciones, cada vez más jóvenes recurren a la cultura tradicional, como la oración en los templos y las bendiciones, para aliviar el estrés», afirma Yang Yan, analista de la empresa de corretaje china Nanjing Securities.

Las redes sociales también han impulsado el auge del turismo de templos, ya que a los jóvenes les gusta compartir sus experiencias en esos espacios, añadió.

Emei y Jiuhua son dos de las famosas «cuatro montañas sagradas del budismo» de China, que albergan los mayores templos budistas y sitios del patrimonio cultural del país.

La montaña Emei, en la provincia suroccidental de Sichuan, recibió 2,48 millones de visitantes entre enero y mayo, un 53% más que en el mismo periodo de 2019, antes de que se impusiera cualquier restricción por la pandemia.

Emei Shan Tourism, que ofrece servicios de viajes alrededor de la montaña, ha disfrutado de ventas en alza, registrando un beneficio neto récord de US$ 9,8 millones en el primer trimestre, un 262% más que en el mismo periodo de 2019.

Sus acciones subieron un 44% en las últimas 10 sesiones bursátiles, convirtiéndose en unas de las de mejor rendimiento en los mercados bursátiles chinos durante el período.

Los lugares taoístas también han experimentado un fuerte crecimiento de fieles.

La montaña Longhu, en la provincia de Jiangxi, uno de los lugares de nacimiento del taoísmo, recibió 4,73 millones de visitantes durante el primer trimestre, un 47% más que en el mismo periodo de 2019.

Wudang, otro famoso sitio taoísta que aparece en la película «Crouching Tiger, Hidden Dragon», registró un aumento del 23% en las visitas durante el período de enero a marzo en comparación con 2019.

Otro artículo de interés: Silencio en China por base de espionaje en Cuba

Deja un comentario