INTERNACIONAL

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Soldados irrumpieron en una manifestación contra la presencia de los cascos azules de la ONU en el país. Activistas prodemocracia acusan al Ejército de violencia desmedida.
Al menos 48 civiles murieron el miércoles en Goma, en la represión de una manifestación contra la ONU en la República Democrática del Congo, según fuentes locales y documentos oficiales consultados por la agencia de noticias AFP. El balance inicial entregado por las autoridades hablaba de seis manifestantes y un policía muertos en los enfrentamientos.
Sin embargo, un documento interno de las Fuerzas Armadas Congoleñas (FARDC), verificado por fuentes militares y de inteligencia y que se condice con denuncias de grupos de derechos humanos, sostiene que el balance de la operación del miércoles contra una protesta contra la ONU en Goma fue de «48 muertos» y «75 heridos» entre los manifestantes, además de un policía muerto.
El documento precisa que «se incautaron algunas armas blancas» y que se detuvo a 168 personas, entre ellas, el «gurú» Efraimu Bisimwa, de la secta «Fe natural judaica y mesiánica hacia las naciones», que organizó la protesta. En dos videos grabados en un barrio de Goma, muy compartidos en redes sociales, se ve a militares con el uniforme de una unidad de élite lanzando una decena de cuerpos sin vida en la parte trasera de un vehículo militar. En el suelo, hay varios cadáveres manchados de sangre.
«El número de víctimas de la matanza realizada por el ejército contra civiles no armados que reclamaban en Goma que la Monusco [la misión de la ONU en República Democrática del Congo] se vaya del país ronda la cincuentena», declaró Lucha por el Cambio (Lucha), un movimiento prodemocracia nacido en Goma y muy activo a nivel nacional. «Hay otros cuerpos escondidos, sobre todo en el hospital militar del campo Katindo», agregó el movimiento en X (Twitter).
Un activista prodemocracia, Jack Sinzahera, acusó a las fuerzas armadas congoleñas de haber «asaltado la radio» de la secta, donde «mataron a la presentadora y a sus cinco invitados», y de haberse ido luego «a la iglesia, donde fusilaron a 56 personas». Los manifestantes exigían la salida de los cascos azules de Naciones Unidas, a los que acusan de no hacer nada contra la violencia de las milicias locales, así como de otras entidades internacionales.
Las fuerzas armadas de la República Democrática del Congo acusaron este jueves a soldados de Ruanda de realizar una incursión y haber atacado a las fuerzas de seguridad fronterizas congoleñas en la conflictiva provincia de Kivu del Norte, en el más reciente foco de tensiones entre ambos países del centro de África, donde está latente la amenaza de una escalada.
«Los enfrentamientos posteriores permitieron a las fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC) repeler a los terroristas ruandeses que habían perpetrado esta intolerable provocación», señaló el comunicado de las fuerzas congoleñas. El documento asegura que los atacantes se replegaron hacia territorio ruandés.
La RD del Congo ha acusado en reiteradas ocasiones a su vecino de prestar apoyo a los rebeldes del M23, que retomó las armas a fines de 2021 tras años de inactividad. El gobierno de Kigali rechaza las acusaciones. El M23, liderado por tutsis, ha capturado franjas de territorio en Kivu del Norte, y en mayo la República Democrática del Congo dijo que Ruanda planeaba un ataque contra la capital regional, Goma.
A primera hora de este jueves, las fuerzas ruandesas cruzaron la frontera al norte de Goma para «continuar la desestabilización y violar de forma intencional la integridad territorial de nuestro país», dijo el general Sylvain Ekenge, portavoz del Estado Mayor de la RD del Congo. Agregó que las fuerzas congoleñas lograron repeler la acción «y ahora responderán vigorosamente, golpe a golpe, y ejercerán el derecho a castigar».
Dos fuentes militares dijeron a la agencia de noticias AFP que un soldado ruandés había muerto como consecuencia de las escaramuzas. Desde que el M23 retomó los combates, más de un millón de personas han sido desplazadas.
Expertos de Naciones Unidas han señalado que existe evidencia de que fuerzas regulares ruandesas han combatido junto a los rebeldes en el este de la RD del Congo, además de haber apoyado con armas y suministros a los insurgentes. Los grupos armados han plagado el este congoleño durante varios años, como legado de las guerras regionales que estallaron en las décadas de 1990 y 2000.
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