Verbitsky y la traición de las elites, por Norberto Zingoni

OPINIÓN

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Horacio Verbitsky / Foto: Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Por Norberto Zingoni*, escritor, abogado, exjuez, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.

Lectura: 3 minutos

El director propietario del diario Perfil, en su edición del 13 del corriente mes, hace un reportaje a Horacio Verbitsky. Lo presenta, dulcemente, como exdirector del CELS, miembro de organismos internacionales, fundador en 1976 de la Agencia clandestina de noticias junto a Rodolfo Walsh, etc. Pero ahí termina la «agudeza periodística». Le interesa más a Fontevecchia un libro que Verbitsky escribió contra Menem que unos hechos que torcieron la historia argentina. Ni media pregunta acerca de lo más importante: su integración en la organización terrorista Montoneros.

Pese a que es público y notorio que Verbitsky fue parte importante de Montoneros de 1973 a 1977 como él mismo lo reconoce en el careo judicial con Rodolfo Galimberti publicado por Ámbito Financiero en su edición del 8 de setiembre de 1992. En ese careo, insisto, judicial, Galimberti le recrimina acremente a Verbitsky que niegue que por orden superior de la Organización había sido el responsable del traslado a Cuba del dinero obtenido por el secuestro de los hermanos Born. Y Galimberti da detalles de la base de Lima, Perú, que fue creada por y para Verbitsky, con el objetivo del tránsito del dinero a Cuba. Dice, repito, en sede judicial, que la maniobra fue organizada por la embajada de Cuba en la Argentina.

Otra: Verbitsky era en Montoneros el segundo de Rodolfo Walsh, responsable del área Policía Federal. Está probado que Walsh hizo inteligencia en el atentado de Montoneros al comedor de la Policía con 23 muertos y 120 heridos. ¿Y su segundo? No hay más preguntas. Por eso cuando Victoria Villarroel hace el homenaje a las víctimas del terrorismo (Montoneros, ERP, FAP, FAR, etc.) no sólo homenajea a las víctimas, de rebote condena a la lucha armada que frustró un gobierno constitucional. Y de paso a toda una generación. La mía.

Nada de esto preocupa al periodista-director-propietario Fontevecchia como para inspirarle, aunque más no sea una tímida inquietud sobre unos hechos dramáticos que condicionaron el futuro argentino. Fontevecchia es uno más de este establishment argentino de segunda que están cómodos en su rol. Nunca inquieren demasiado, utilizan cuando conviene el «yo no sabía». Son maestros en lo que el futbolista Pentrelli inmortalizó como el «toco y me voy», Toco el negocio, embucho y…al country, o a Miami, o Punta del Este. De vez en cuando alguna «sentida» declaración sobre la pobreza en general y siga el baile.

Las elites o también establishment («Grupo de personas que ejerce el poder en un país, en una organización o en un ámbito determinado». DRAE) son también responsables de la decadencia argentina. Y en ese sentido se ve claro en la entrevista de Fontevecchia con el exmontonero. Ambos (aunque parezcan opositores) tienen poder en esta Argentina destruida.

Verbitsky es el ideólogo desde el inicio de este gobierno kirchnerista. Ambos son parte de la elite. O establishment. O Grupos de Poder que no supieron o no quisieron evitar el naufragio.

Empresarios prebendarios, dirigentes políticos, dueños de grandes medios y sus notorios periodistas, todos hoy despiertan amenazados por una inmensa mayoría de sufrientes que ha renegado de sus elites dirigenciales. «Desde este punto de vista el resentimiento populista actual hacia “las elites” está bien fundado», dice Yuval Noa Harari, 21 lecciones para el siglo XXI.

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