Peligro de hiperinflación en Argentina

ARGENTINA

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Foto: pickpik.com

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La tensión cambiaria en Argentina se agudizó este martes, con el precio del dólar estadounidense superando la barrera de los 1.000 pesos por unidad en el mercado informal, en medio de una creciente incertidumbre electoral y temores de un eventual contagio al sistema bancario y más inflación.

Si bien la demanda de dólares para cobertura viene en alza desde hace un par de semanas, en los dos últimos días el valor de la divisa estadounidense en la plaza informal se disparó 15 %, cerrando este martes en 1.010 pesos por unidad y tras haber tocado durante esta jornada un máximo de 1.050 pesos.

A estos valores, el valor en el mercado informal supera en un 176 % a la cotización en la plaza formal minorista, donde las compras están muy restringidas.

Las cotizaciones de los denominados dólares financieros también se dispararon: el dólar «contado con liquidación» (CCL, que consiste en comprar localmente con pesos argentinos acciones o bonos y venderlos en dólares en Wall Street) saltó este martes 8,2 %, hasta los 953,91 pesos por unidad.

En una reunión con empresarios, el ministro de Economía argentino y candidato a presidente por el oficialismo, Sergio Massa, prometió este martes ocuparse para que vaya «preso» quien «especula con el ahorro de la gente y el que, sobre los arbitrajes genera ganancias ilegales extraordinarias».

Las renovadas tensiones cambiarias se inscriben en el contexto de las múltiples dudas que despiertan las propuestas económicas de los principales candidatos para las elecciones presidenciales del próximo 22 de octubre, si son viables y cuáles podrían ser sus efectos colaterales en un escenario de inflación altísima, déficit, escasez de reservas monetarias y una tasa de pobreza que supera el 40 %.

«Crece la inquietud entre los operadores respecto al resultado de las elecciones, así como las preocupaciones respecto al escenario político y económico para la transición hacia el 10 de diciembre, toda vez que la acumulación de serios desequilibrios económicos requerirá de consenso y respaldo para implementar un plan de estabilización», observó el economista Gustavo Ber.

Según el experto, «se vienen acentuando las preocupaciones de los operadores respecto a la dinámica de las reservas» del Banco Central argentino que, según cálculos de muchos consultores privados, son negativas.

En este escenario, también aumentan los temores de un inminente traslado del salto en el valor del dólar informal a los precios de la economía real, en un contexto que ya es altamente inflacionario.

El índice de precios al consumidor se situó en agosto en el 124,4 % interanual y este jueves se conocerá la tasa de septiembre, que consultoras privadas proyectan de entre un 11 y un 12 % mensual.

El otro temor es que la tormenta cambiaria se contagie al sistema financiero, con una salida masiva de depósitos.

El candidato presidencial libertario, Javier Milei, el más votado en las primarias de agosto pasado y quien promete dolarizar la economía, recomendó este lunes en una entrevista no tener en los bancos pesos a plazo fijo porque, aseveró, la moneda argentina «no puede valer ni excremento».

Antes esas declaraciones, las asociaciones que reúnen a los bancos que operan en Argentina lanzaron un comunicado reclamando que los candidatos presidenciales muestren «responsabilidad», evitando «declaraciones infundadas que generen incertidumbre en la gente y volatilidad sobre las variables financieras».

Por su parte, Carlos Melconian, quien será ministro de Economía en caso de que Patricia Bullrich (centroderecha) acceda a la Presidenciales, también cuestionó la «imprudencia» de Milei.

La economía de América Latina y el Caribe crecerá 2,3% este año, 0,4 puntos porcentuales más que lo que se preveía en julio, según las últimas estimaciones anunciadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) este martes.

Esta estimación representa una desaceleración respecto a 2022, cuando la economía progresó un 4,1%, debido a una «normalización del crecimiento junto con el efecto de políticas monetarias más estrictas, un entorno externo más débil, y una caída del precio de las materias primas».

El FMI mejoró las previsiones de Brasil, que crecerá 3,1% (un punto porcentual más del estimado en julio) gracias a la fuerte actividad de la agricultura y del sector servicios durante el primer semestre del año. La institución también revisó al alza el crecimiento de México en 0,6 puntos porcentuales hasta el 3,2%, señalando una recuperación pospandémica en la construcción y los servicios, al tiempo que la economía seguía beneficiándose de la demanda estadounidense.

Las principales economías regionales que registrarán una contracción este año son Argentina, con una estimación de crecimiento del PIB del -2,5% en 2023 ─y con una inflación proyectada de 121,7% para este año─, y Chile, con un -0,5%, según el FMI.

A nivel global, la institución mantuvo su previsión de crecimiento mundial de 3% para 2023, y recortó una décima la de 2024, a 2,9%, en comparación con la estimación de julio.

La institución advirtió de los signos de flaqueza mostrados por algunas economías importantes, sobre todo en Europa, cuyas economías progresan lentamente o incluso están en recesión, como Alemania.

En cambio, revisó al alza sus previsiones para Estados Unidos, cuya economía debería crecer 2,1% este año (+0,3 puntos porcentuales respecto a la estimación de julio) y 1,5% en 2024 (+0,5 puntos porcentuales).

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