INTERNACIONAL

Lectura: 7 minutos
Con la guerra entre Israel y Hamás como telón de fondo, y atentados islamistas puntuales cerca del país, las autoridades alemanas se enfrentan a una «compleja situación de amenaza».
Algunos incidentes aislados, pero de gran repercusión, han situado la delincuencia por motivos políticos en un lugar destacado de la agenda de seguridad de Alemania. Los temores renovados se producen después de que un turista alemán muriera apuñalado en París el pasado fin de semana, presuntamente por un hombre con antecedentes de conducta delictiva, enfermedad mental y, según la fiscalía, simpatía por la organización terrorista Daesh, autodenominada Estado Islámico (EI).
Por otra parte, casi al mismo tiempo, las autoridades alemanas detuvieron a tres jóvenes sospechosos de planear atentados dentro del país contra mercados navideños. La noticia ha refrescado los recuerdos de 2016, cuando un hombre ─también presuntamente afín al EI─ estrelló un camión contra un mercado navideño de Berlín. En ese atentado murieron 13 personas, y el atacante fue abatido posteriormente por la policía en Italia.
Una serie de actores extranjeros y nacionales enfrentan actualmente a Alemania «a una compleja y tensa situación de amenazas debido a crisis paralelas», dijo recientemente en un comunicado Thomas Haldenwang, director general del Servicios de Inteligencia alemán (BfV).
Las amenazas no estatales que más preocupan a las autoridades ─los islamistas violentos y los supremacistas blancos─ no son nuevas, pero Haldenwang señala que el brutal ataque de Hamáscontra Israeles el catalizador de una mayor sensibilidad en materia de seguridad. La respuesta militar de Israel, que, según las autoridades sanitarias de Gaza, ha matado a más de 15.000 personas, ha provocado protestas generalizadas y divisiones políticas en las sociedades europeas.
A mediados de 2022, la Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania (BKA) informó de algo más de 1.000 personas sospechosas de terrorismo islamista. Ese organismo vigilaba a un par de centenares de personas de extrema derecha y a unas docenas de extrema izquierda. Se trata de individuos de los que las autoridades sospechan que pueden cometer o apoyar delitos de motivación política.
Los actuales temores en materia de seguridad, sin embargo, van mucho más allá de estas categorías de amenaza, lo que ha llevado a sindicatos policiales y partidos políticos a reclamar más seguridad, mayores demostraciones de fuerza y leyes más estrictas que recaigan, sobre todo, en los grupos de inmigrantes y en las minorías. Los expertos policiales advierten que esas medidas no se basan necesariamente en datos concretos.
«Las medidas que se exigen ahora son puro simbolismo y política populista para imponer leyes más duras y llevar a cabo una política racista», declaró a DW Alexander Bosch, investigador sobre seguridad de la Escuela de Economía y Derecho de Berlín.
«Simplemente no existe una necesidad objetiva de esas medidas. El Estado alemán no es débil», añadió, señalando que Alemania es un país muy seguro.
Separar la percepción subjetiva de la seguridad de la amenaza real es un gran reto para las fuerzas del orden, especialmente en un momento político tan caldeado. Otro desafío es conocer la diferencia entre «las palabras y los hechos», dijo a DW Jonas Grutzpalk, analista de seguridad interior de Polizei.Wissen, una plataforma de recursos para las fuerzas de seguridad.
«La inteligencia doméstica probablemente está observando la indignación real dentro de las escenas que vigilan», dijo. «Nunca podemos saber exactamente cuándo esa indignación se manifestará verbalmente y cuándo se traducirá en actos violentos», añadió.
Conocer la diferencia puede determinar si los agentes de seguridad actúan, o cuándo lo hacen. Para entonces, sin embargo, podría ser demasiado tarde. Eso pone límites a lo que pueden hacer las fuerzas de seguridad, independientemente del poder y los recursos que les concedan los legisladores.
«Una cosa es disuadir a los terroristas y otra impedir que se conviertan en terroristas», afirma Grutzpalk.
Siete presuntos terroristas islamistas fueron arrestados en julio en la región de Renania del Norte-Westfalia. La Fiscalía General alemana acusa a los sospechosos, en su mayoría de Tayikistán, de haber fundado una organización terrorista en junio de 2022 y planear atentados. También habrían apoyado a la organización terrorista Estado Islámico (EI).
Los hombres ya habrían apuntado a posibles objetivos en Alemania, informó la fiscalía suprema alemana en Karlsruhe. Además, los acusados intentaron adquirir armas, pero aún no tenían planes de atentados concretos.
A más tardar desde el atentado de 2016 en Berlín, la gente en Alemania es consciente de los peligros del terrorismo islamista. Fue el atentado, de motivación religiosa, más grave del país. Doce personas murieron cuando el islamista radical Anis Amri chocó un camión contra un mercado navideño en la plaza Breitscheidplatz.
Según la ministra del Interior alemana, Nancy Faeser, el peligro de que sucedan más atentados sigue siendo grande: «Por eso, nuestras autoridades de seguridad cuentan con que hay preparativos para atentar en cualquier momento».
«El peligro persiste. Es real, todos los días», dijo el presidente de la Oficina para la Protección de la Constitución, Thomas Haldenwang, el pasado 20 de junio, en la presentación del informe sobre protección de la Constitución. «Hablo precisamente de grupos violentos y por eso no debo ignorar a los islamistas. El año pasado, de hecho, se lograron nuevamente muchos éxitos a nivel internacional y nacional contra el terrorismo islamista. Afortunadamente, aquí en Alemania no se produjeron atentados islamistas comprobados en 2022».
Pero «la situación está dominada en particular por pequeños grupos y autores que actúan solos», había advertido Haldenwang un año antes, al presentar su informe anual. Algo que ahora suena casi como una profecía: los hombres arrestados este jueves parecen encajar en ese patrón.
Según la ministra Faeser, se han evitado 21 ataques islamistas en Alemania desde el año 2000. Esto, desde luego, no hubiera sido posible sin el apoyo de los servicios secretos extranjeros, sobre todo, de EE. UU., concluyó el experto en islamismo y terrorismo Guido Steinberg, de la Fundación de Ciencia y Política de Berlín (SWP), en un estudio encargado por la Fundación Konrad Adenauer.
A largo plazo, advirtió Steinberg en su estudio de 2021, es arriesgado dejar parte de la lucha antiterrorista alemana en manos de Estados Unidos. El experto cree que la fuerte caída en el número de ataques y planes de ataques, tras el atentado de 2016 al mercado navideño de Berlín, se debe sobre todo al declive de la organización terrorista Estado Islámico (EI) en Oriente Medio y a la mejora del reconocimiento técnico por parte de EE. UU. Y «menos a la eficacia de la lucha alemana contra el terrorismo, todavía fragmentada, incompleta y propensa a errores», asegura en su análisis.
Otro artículo de interés: Francés musulmán asesina a turista alemán
