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El Ejército israelí anunció que encontró recientemente un túnel de larga extensión en Jan Yunis, en el sur de Gaza, donde aseguró que estuvieron retenidos cautivos israelíes a manos de Hamás. Hoy se difundieron imágenes de la red subterránea, la que acabó destruida por los militares.
«Los soldados de la División 98 operaron en un túnel subterráneo en Jan Yunis, donde se habían encontrado rehenes» y que tenía «una longitud de 830 metros y 20 metros de profundidad», informó un portavoz militar en un comunicado, mientras sigue la ofensiva del Ejército en el enclave palestino.
Según agregó el Ejército, el acceso al túnel «estaba lleno de trampas explosivas y en su interior había muchos obstáculos, puertas correderas y puertas blindadas». Cuando los soldados avanzaron por el túnel «se encontraron varios terroristas», con los que se enfrentaron y a los que «eliminaron», mientras que los rehenes ya habían sido trasladados a otro lugar.
Además, el Ejército detalló que en la red subterránea había «una habitación central, donde se mantenían rehenes, así como cinco celdas con barrotes», los puntos donde las tropas «localizaron hallazgos que indicaban que ahí había rehenes, información de inteligencia y trampas de la organización terrorista Hamás»
«Según testimonios, en el túnel hubo unos 20 rehenes en varios momentos», entre los cuales algunos ya fueron liberados y otros siguen retenidos en Gaza, concretó el portavoz militar. Según añadió, la red subterránea ─que integraba un entramado ramificado─ estaba «en el corazón de una zona civil en Jan Yunis», donde el Ejército sigue operando a nivel terrestre.
Es probable que los túneles construidos por el grupo militante Hamás sean uno de los mayores retos para el ejército israelí si decide lanzar una incursión terrestre en la Franja de Gaza.
Hamás, clasificada como organización terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea y otros países, posee probablemente la mayor red de túneles del mundo, aparte de las instalaciones subterráneas de Corea del Norte.
«La escala del desafío en Gaza, donde cientos de kilómetros de túneles se entrecruzan bajo tierra en el enclave, es totalmente única», escribió en un artículo esta semana John Spencer, catedrático de estudios de guerra urbana en el Modern War Institute, que forma parte de la Academia Militar de Estados Unidos West Point. «Este extenso complejo subterráneo es el problema perverso, para el que no existe una solución perfecta, que aguarda a las fuerzas terrestres israelíes».
Se calcula que la red de unos 1.300 túneles tiene una longitud total de unos 500 kilómetros y que algunos alcanzan los 70 metros de profundidad. Los informes sugieren que la mayoría de los túneles tienen solo dos metros de alto y dos metros de ancho.
Según los expertos, es probable que allí se encuentren los cerca de 200 rehenes que Hamás tomó tras losataques terroristas del 7 de octubre en Israel. En los túneles también hay presuntamente depósitos de armas, alimentos, agua, generadores, combustible y otros equipos. Los investigadores que han estudiado los túneles creen que lo más probable es que los dirigentes de Hamás también estén en estos pasajes subterráneos.
En un principio, los túneles de esta zona se utilizaban para el contrabando de mercancías entre Gaza y Egipto y, posteriormente, entre Gaza e Israel. Con el tiempo, debido al aumento de la vigilancia aérea israelí con drones y otros equipos de espionaje electrónico en Gaza, Hamás empezó a invertir mano de obra y dinero en ampliar la red de túneles.
Pero no fue sino hasta una operación militar en Gaza en 2014 que el ejército israelí descubrió la verdadera extensión de los túneles de Hamás. Después de eso, el gobierno de Israel comenzó a desarrollar una barrera a lo largo de la frontera de Gaza que se extendió bajo tierra para impedir que a través de los túneles se pudiera acceder al lado israelí.
No es fácil localizar los túneles, que pueden estar bajo edificios de todo tipo. Aun así, hay varias formas de hacerlo, como el uso de radares y otras técnicas de detección que miden patrones térmicos, magnéticos y acústicos.
Sin embargo, la mayoría de las veces, los pasadizos subterráneos tienden a ser encontrados por el trabajo de detectives humanos, como informó el grupo de expertos Rand en un informe de investigación de 2017 sobre el tema. Es decir, por soldados de patrulla, o cuando, por ejemplo, la señal telefónica de un operativo de Hamás rastreado desaparece repentinamente al entrar en un lugar bajo tierra.
En el pasado se han utilizado gases lacrimógenos o agentes químicos para despejar túneles, según explica en su libro «Underground Warfare» una de las mayores expertas mundiales en este campo, Daphne Richemond-Barak. Pero éstas «probablemente se considerarían ilegales hoy en día», escribe.
También es posible bombardear túneles, e Israel dispone de lo que se conoce como bombas «bunker buster» que pueden penetrar a gran profundidad bajo tierra. Sin embargo, con apenas unos 40 kilómetros de largo por entre 6 y 14 kilómetros de ancho, y con una población de 2,2 millones de personas bloqueada allí por Israel desde 2007, la Franja de Gaza es una de las zonas más densamente pobladas del mundo.Por lo tanto, aunque el ejército israelí supiera dónde están los túneles, la situación sobre el terreno haría que ese tipo de bombardeo fuera extremadamente difícil, si no imposible.
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