Atentado en España, por Norberto Zingoni desde Europa

OPINIÓN

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Velas en la estación de Atocha, Madrid por el atentado del 11-M / Foto: Damian Vila

Por Norberto Zingoni*, escritor, abogado, exjuez, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.

Lectura: 3 minutos

Las diez bombas explotaron cuando los cuatro trenes estaban en distintas estaciones:

A las 7:35 tres bombas en el tren parado en la estación Atocha.

A las 7:38 dos bombas en el tren en la estación El Pozo.

A las 7:38 una bomba en el tren de la estación Santa Eugenia.

A las 7:39 cuatro bombas en el tren entrando en Atocha.

Murieron 192 personas y 1900 heridos. Hasta el día de hoy la mayoría de los españoles creen que nunca se sabrá la verdad de lo ocurrido y, visto lo que ocurrió con la investigación y el juicio posterior puede que tengan razón. Apenas a horas del acto terrorista comenzaba un macabro espectáculo de espías, políticos, policías y opinadores jugando a querer esclarecer. Lograron lo que querían, más allá de los eufemismos y las mentidas frases dolidas: sepultar la verdad definitivamente. Como los casos de Nisman, AMIA, embajada de Israel en nuestro país. Hay coincidencias: profesionales en la ejecución y chapuceros para borrar pruebas. Y las cloacas del estado a pleno. A saber:

─Hubo una ultraactividad de servicios de inteligencia de distintos países antes, durante y después del atentado.

─Un día después del hecho aparecía en la calle, al lado de una comisaría, misteriosamente, una mochila con explosivos queriendo confundir con que eran los mismos explosivos que se utilizaron en el atentado. Fue tan burda la maniobra que en la mochila, además de con los explosivos, había proyectiles (balas, tornillos, etc.) destinados a hacer más daños en las víctimas. Pero he ahí que en la autopsia de los cuerpos no apareció ningún proyectil. Era, claramente, una mochila plantada luego del hecho para confundir la investigación. Y lo lograron ya que todas las conclusiones fueron derivadas de esa mochila.

─Se destruyeron pruebas vitales que se deben recoger en el primer momento. En 48 horas todos los vagones del atentado fueron totalmente destruidos lo que privó de pruebas tales como qué explosivo se había utilizado. 90 toneladas de material desintegrado en chatarra y hasta el día de hoy no se pudo saber quién dio esa orden de destruir esas pruebas vitales.

─El Partido Socialista, y todas sus terminales mediáticas, que son las más importantes de España (diario El País, cadena Ser, etc.), acusó al Partido Popular de mentir sobre el autor del atentado (ETA) y aprovechó la confusión y el dolor general para una gran movilización de sus simpatizantes y para ganar, tres días después, las elecciones generales que, según todas las encuestas tenía perdidas.

Y ya España no fue la misma. Para mal.

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