OPINIÓN

Por Norberto Zingoni*, escritor, abogado, exjuez, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.
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Donde va, agita las aguas, a veces suena como un vendaval, otras veces un inquietante temblor. Dicen que es un predicador de la economía austríaca. Pero puede pasar, en un segundo, de Von Mises al rugido de «viva la libertad carajo». Milei no pasa desapercibido.
España fue testigo de la última trifulca. El presidente Sánchez mandó a sus soldaditos a atacar al sacrílego que se permitía dudar de las bondades del socialismo, de «la superioridad moral de los nuestros» y del relato de Gramsci. «Loco, fascista, antidemocrático, drogadicto». Entre otras lindezas. Después de la diatriba el presidente europeo se pasea por el ring saludando a los compañeros. No podía perder. Tenía de su parte al «cumpa» Borrell en la Unión Europea. Más el diario El País, más la tibia penumbra de los despachos, las universidades, los politólogos políticamente correctos. No puedo perder. Pero no calculó bien. El desafiante sudamericano se calza los guantes, sube al ring, solo, sin segundo, se masajea el mismo las piernas y los brazos. Y se engancha con Pedro Sánchez a tortazo limpio.
Un gancho al hígado («tu mujer es una corrupta»), desorienta al campeón; mira desconcertado a Borrell, a la Unión Europea, al director de El País, a la foto de Gramsci. Termina el primer round. Sánchez le habla algo al oído a su ministro de Interior. «Ve y ordena a la Guardia Civil que diga que no hay delito». Peor. La policía hace un informe que compromete aún más a la esposa del presidente Sánchez. El juez se enoja y denuncia al fiscal. Dice que la fiscalía lo está apretando para que cierre la causa. Escándalo. El juez no solo no cierra la causa, sino que cita a seis testigos que participaron en el posible tráfico de influencia de la esposa del campeón.
Cuando el campeón ve que la pelea va perdida y para largo, se baja del ring y ordena a sus soldaditos dejar esta pelea con el campeón sudamericano. Mira que otro asunto le puede servir para ganar la próxima elección europea. Y se va para otra pelea/tapadera de la realidad. Ahora contra Israel: reconozcamos al estado palestino. Reconoce al estado palestino. Lo felicitan los terroristas de Hamás y los Talibanes, Bildu (ex-ETA), los separatistas catalanes y vascos, y así.
Pero ahora la pelea no es con el campeón sudamericano. Es contra los EE. UU, Israel, y todos los países no socialistas. Ahora suben al ring los pesos pesados. Israel acaba de sacar un vídeo que se está dando en toda
España con algunas imágenes del secuestro de mujeres por Hamás el día del atentado caricaturizando al gobierno español por ese reconocimiento.
Y van a empezar a caer los datos secretos que contiene el teléfono móvil de Sánchez y su esposa que hackearon los marroquíes con el programa Pegasus, programa que ideó y patentó… Israel. «Quién hace daño a Israel, sufrirá también daños», amenaza Israel a Sánchez.
El campeón socialista se tambalea.
El llamado a nuevas elecciones en España está al caer.
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