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El Líbano mantuvo este lunes nuevos contactos diplomáticos para tratar de rebajar la tensión, tras el ataque que causó la muerte de doce menores en los Altos del Golán, ocupados por Israel.
«El primer ministro, Najib Mikati, continuó con sus intensos contactos diplomáticos tras las recientes amenazas de Israel contra el Líbano», informó el Gobierno libanés en un comunicado recogido por varias agencias.
El sábado, un proyectil acabó con la vida de doce menores en un campo de fútbol de Majdal Shams, un lanzamiento que Israel atribuye al grupo chií libanés Hizbulá y que causó el mayor número de víctimas en el territorio israelí desde el pasado octubre con el ataque del grupo terrorista Hamás en Israel.
Israel prometió una «dura» respuesta al ataque que hace temer una escalada que desemboque en un conflicto regional. Hizbulá, por su parte, niega ser responsable del ataque contra Majdal Shams.
En este contexto, el primer ministro libanés recibió una llamada del ministro británico de Exteriores, David Lammy, quien apeló a la contención para evitar una escalada mayor, algo que ya se temía desde hace tiempo de cara al verano.
Mientras, el jefe de la diplomacia libanesa, Abdalá Bou Habib, recibió este lunes en Beirut a la coordinadora especial de la ONU para la nación, Jeanine Hennis-Plasschaert.
Según un comunicado del Ministerio de Exteriores, Bou Habib también le subrayó la importancia de la «autocontención para evitar una guerra regional que tendría grandes repercusiones en la zona al completo» y reiteró su compromiso con la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que puso fin a la guerra de 2006.
A la espera de la respuesta israelí, diversas aerolíneas anunciaron este lunes la cancelación de sus vuelos a Beirut debido a la situación de seguridad, entre ellas la gala Air France y su filial de bajo coste Transavia, que no operarán esa ruta al menos hasta el miércoles.
También un portavoz del grupo alemán Lufthansa explicó que sus compañías Lufthansa, Swiss y Eurowings no volarán a la capital libanesa, el único aeródromo operativo en el país, durante una semana «a causa de los acontecimientos actuales en Oriente Medio».
Estados Unidos confía en que se pueda evitar una guerra más amplia entre Israel y Hizbulá, a pesar del ataque del pasado fin de semana, dijo este lunes la Casa Blanca.
Funcionarios estadounidenses e israelíes mantuvieron conversaciones a «varios niveles» durante el fin de semana después del ataque. El riesgo de una guerra total se ha «exagerado», estimó el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby.
«Nadie quiere una guerra más amplia, y confío en que podremos evitarlo», afirmó Kirby en una llamada con periodistas.
«Todos hemos oído hablar de esta «guerra total» en múltiples momentos durante los últimos 10 meses. Esas predicciones fueron exageradas entonces, francamente, creemos que son exageradas ahora», añadió.
Israel sufrió el sábado el ataque más mortífero desde el inicio de la guerra en la Franja de Gaza, con más de una decena de muertos tras el impacto de un proyectil disparado desde el Líbano, según confirmó el servicio de emergencias israelí Magen David Amon (MDA).
La caída del cohete sobre un campo de fútbol, en la ciudad de Majdal Shams, ubicada en los Altos del Golán, también dejó cerca de una treintena de heridos, seis de ellos en estado grave, según el informe del MDA.
«Este es el ataque más mortífero contra civiles israelíes desde el pasado 7 de octubre», sentenció uno de los portavoces del Ejército israelí, Daniel Hagari.
«Fuimos testigos de una gran destrucción cuando llegamos al campo de fútbol, así como de objetos que estaban en llamas. Había víctimas en el césped y la escena era espantosa», dijo un testigo.
«Detrás del ataque de esta noche se encuentra el grupo terrorista Hizbulá que posee cohetes muy potentes. El resultado ha sido muy trágico con la muerte de muchos niños», indicaron fuentes militares israelíes.
Sin embargo, Hizbulá negó haber atacado la ciudad de Majdal Shams, pese a que sí había reivindicado a lo largo de este sábado hasta siete ataques en otros puntos del norte de Israel.
Hezbolá «desmiente categóricamente las acusaciones vertidas por algunos medios de comunicación enemigos y diversas plataformas mediáticas sobre la acción que tuvo como objetivo Majdal Shams», dijo la formación armada en un escueto comunicado a través de sus canales oficiales.
El presidente israelí, Isaac Herzog, condenó el ataque y lamentó que «los terroristas de Hezbolá asesinaran brutalmente a niños cuyo único delito fue salir a jugar al fútbol».
El intercambio de fuego en la frontera entre Israel y Hezbolá comenzó el 8 de octubre, al día siguiente de que estallara la guerra entre Israel y el grupo terrorista Hamás.
Este último episodio escala la tensión como nunca antes entre el Gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y la milicia libanesa.
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