Preocupación en G7 por Medio Oriente

INTERNACIONAL

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Foto: The Italian G7 Presidency

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Los ministros de Relaciones Exteriores de los países del G7 expresaron el domingo «gran preocupación» por el riesgo de una escalada bélica en Medio Oriente, informó el canciller italiano, Antonio Tajani.

«Junto a nuestros socios, hemos expresado una gran preocupación por los recientes acontecimientos que amenazan con acarrear una regionalización de la crisis, empezando por el Líbano», afirmó en un comunicado Tajani, cuyo país ejerce la presidencia anual del G7 integrado por las principales potencias occidentales.

Tajani organizó este domingo una videoconferencia con sus homólogos del grupo del G7, del que Italia es presidente de turno, para abordar el delicado momento en Oriente Medio y pidieron que se evite cualquier gesto que pueda favorecer una nueva escalada.

Asimismo, los ministros de Exteriores del G7 (Italia, Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Canadá y Japón) invitaron «a las partes interesadas a desistir de cualquier iniciativa que pueda obstaculizar el camino del diálogo y la moderación y favorecer una nueva escalada».

«Al reafirmar nuestro apoyo al Plan Biden, reiteramos el carácter prioritario de una conclusión favorable de las negociaciones sobre el alto el fuego en Gaza y sobre la liberación de los rehenes, y confirmamos nuestro compromiso de intensificar la asistencia humanitaria a las poblaciones de la Franja también en el ámbito de Alimentos para Gaza», continuó Tajani.

El ministro italiano recordó con sus colegas la importancia de respetar la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU para la gestión de la presencia militar en las fronteras entre el Líbano e Israel.

Durante la reunión también compartieron información sobre el Líbano y coincidieron en la necesidad de mantener un enlace operativo constante en la región, así como una coordinación política.

Jordania, como monarquía constitucional, mantiene un delicado equilibrio. En el país, una de cada cinco personas, incluida la reina, es de ascendencia palestina, por lo que el deseo de un Estado palestino y la igualdad de derechos están en el corazón de muchos jordanos. Incluso los gobernantes del país se han pronunciado a menudo sobre el tema.

Pero Jordania también está más cerca de Israel y Estados Unidos de lo que muchos creen, dicen los expertos. En 1994, Jordania firmó un acuerdo de paz con Israel y actualmente las dos naciones colaboran en cuestiones relacionadas con la seguridad, como la del recinto de la mezquita de Al-Aqsa (Jerusalén).

En 2021, Estados Unidos y Jordania firmaron un acuerdo de cooperación en materia de defensa que permite a las fuerzas, vehículos y aviones estadounidenses entrar y circular libremente por Jordania.

En abril de este año, cuando Jordania supuestamente ayudó a derribar misiles iraníes que cruzaban su espacio aéreo en dirección a Israel, muchos lugareños lo consideraron una traición.

Por otro lado, Jordania mantiene relaciones diplomáticas con Irán, pero suelen ser frías. La reciente visita a Irán del ministro jordano de Asuntos Exteriores, Ayman Safadi, para hablar de la escalada de tensiones en la región fue una ocasión excepcional.

El vecino Egipto, bajo el gobierno autoritario presidido por Abdel Fattah el-Sissi, también debe equilibrar cuidadosamente su relación con Israel.

Desde que firmó un tratado de paz con Israel en 1979, «Egipto se ha esforzado por equilibrar sus intereses nacionales, especialmente relacionados con la inseguridad en el Sinaí, con el apoyo a la causa palestina», sostuvo un informe del grupo de expertos International Crisis Group publicado en mayo. «Concretamente, este esfuerzo ha supuesto rechazar cualquier responsabilidad directa por la difícil situación de la población de Gaza, al tiempo que respaldaba los intentos de alcanzar un acuerdo diplomático basado en la solución de los dos Estados», recalcó el informe.

La cooperación económica y en materia de seguridad de Egipto con Israel es habitual y, hasta que comenzó el conflicto actual, Egipto estaba a cargo del paso fronterizo entre su territorio y la Franja Gaza en Rafah. Pero las exigencias israelíes de que ahora se le permita controlar esta zona son problemáticas para el propio Egipto, al igual que la posibilidad de que el desastre humanitario de Gaza, que es cada vez peor, se extienda a territorio egipcio.

Anteriormente, el gobierno de Fattah el-Sissi se oponía a Hamás por considerarla una organización islamista y una amenaza para su gobierno. Sin embargo, más recientemente, esa actitud se ha relajado y Egipto ha desempeñado un papel importante en las negociaciones del alto el fuego.

En cuanto a Irán, las relaciones de Egipto con ese país han mejorado desde 2023, pero también tienden a ser frías.

El Líbano, una democracia parlamentaria, ha estado ocupado lidiando con sus propias emergencias políticas y económicas. No ha tenido un gobierno electo desde 2020 y se enfrenta a una de las peores crisis económicas del mundo. Antes de todo esto, el gobierno libanés siempre estuvo formado por representantes de los diferentes grupos religiosos y étnicos del país.

El brazo político de Hizbulá es uno de ellos; representa los intereses de los musulmanes chiíes y desempeña un papel importante en la gobernanza del Líbano. En este sentido, debe equilibrar sus propios intereses con los de otros grupos poderosos, como los cristianos libaneses, los musulmanes suníes y los drusos.

El ala militar de Hizbulá es otra historia. Estados Unidos y algunos países europeos la consideran una organización terrorista y se cree que está mejor equipada y organizada que el propio ejército libanés.

Muchos políticos y ciudadanos libaneses no desean necesariamente que Hizbulá inicie una lucha mayor contra Israel. De hecho, temen convertirse en «una víctima de aquellos israelíes que creen cada vez más que derrotar a Hizbulá les devolverá la sensación de seguridad», escribió recientemente el Arab Center, de Washington.

Pero los políticos libaneses también saben que tienen poco control sobre Hizbulá, que es el actor más poderoso del llamado «eje de resistencia», una coalición de grupos militantes respaldados por Irán y opuestos a Israel y Estados Unidos.

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