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La Fuerza Aérea alemana detuvo este viernes un avión de espionaje ruso que volaba sobre el mar Báltico, cerca de la isla de Rugen, en el noreste de Alemania, y lo escoltó con varios eurocazas hasta que abandonó el espacio aéreo de la OTAN.
Así lo informó la propia Fuerza Aérea en un mensaje publicado en la red social X en el que indicó que los pilotos alemanes habían partido de la base de Laage, cerca de Rostock, y tuvieron apoyo de la fuerza aérea sueca para interceptar el avión ruso.
El avión viajaba sin itinerario preciso y contacto con la aviación civil, lo que según las autoridades alemanas, es algo común en aviones rusos de espionaje.
Se trata de un Il-20M de la era soviética que está equipado para interceptar comunicaciones de texto o voz, así como inteligencia electrónica (señales emitidas por sistemas de armas y radares). La información puede utilizarse posteriormente para la rápida identificación de plataformas enemigas y para el desarrollo de contramedidas eficaces.
Ha habido muchos casos de aviones rusos de inteligencia detectados sobre el espacio de la OTAN, pero en la mayor parte de los casos no se toman medidas, puesto que estos salen de este rápidamente.
La Policía de Australia anunció que había acusado de espionaje a una pareja casada, ambos con pasaportes rusos, por intentar enviar información delicada a Moscú.
La mujer de 40 años y su esposo de 62 fueron acusados de «preparar un delito de espionaje», afirmó el comisario de la Policía Federal, Reece Kershaw, en una rueda de prensa.
El cargo implica una pena máxima de 15 años de cárcel. El matrimonio fue detenido en su casa en Brisbane el jueves 11 de julio y este viernes deben comparecer ante un juez.
La mujer acusada era una soldado rasa del Ejército australiano y ha trabajado varios años como «técnica de sistemas de información», afirmó Kershaw.
Hizo un viaje «no declarado» a Rusia durante un permiso de larga duración en el Ejército, dijo el policía. Desde ese país, le explicó a su marido cómo acceder a su cuenta militar desde casa.
«Entendemos que su marido habría accedido al material solicitado y se lo habría enviado a su esposa en Rusia», señaló Kershaw.
«Creemos que buscaban esa información con la intención de suministrarla a las autoridades rusas», agregó. Saber «si esa información fue entregada es el foco de nuestra investigación», precisó.
El comisario señaló que la mujer obtuvo la ciudadanía australiana en 2016 y su esposo en 2020.
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