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El sector inmobiliario chino representa un 25% del PIB nacional y tuvo un crecimiento acelerado durante dos décadas. Pero en los últimos años su desaceleración afectó el PIB de China, en momentos que el Gobierno aspira a un crecimiento de 5% para 2024.
El ministro de Vivienda y Desarrollo Urbano-Rural, Ni Hong, dijo en conferencia de prensa que habrá un «aumento en la escala de créditos para proyectos de lista blanca a 4 billones» de yuanes (562.000 millones de dólares). Es casi el doble de la cantidad anterior (unos 2,23 billones de yuanes).
La llamada «lista blanca» es un mecanismo por el cual los municipios recomiendan a los bancos proyectos inmobiliarios cuya financiación debería ser prioritaria. «El mecanismo de financiamiento inmobiliario urbano debe buscar incluir a todos los proyectos elegibles en la lista blanca», agregó Ni.
Ni Hong anunció también que «un millón de casas antiguas urbanas (…) serán renovadas». Hay «muchos riesgos de seguridad y ambientes habitacionales deficientes en zonas urbanas, y la gente está ansiosa por renovar», explicó el ministro, que no entró en detalles sobre la escala de esa financiación para la reconstrucción.
El mercado inmobiliario chino, un lastre
Ni aseguró que el mercado inmobiliario había «tocado fondo» después de tres años, y los datos de octubre mostraron un aumento en las ventas de propiedades.
El Gobierno ha estado redoblando esfuerzos en las últimas semanas para estabilizar el mercado inmobiliario después de una caída desencadenada por una ofensiva contra el exceso de endeudamiento. El mercado inmobiliario, que alguna vez fue un punto brillante en la economía de China, se ha convertido desde entonces en un lastre.
Los dirigentes chinos, entre ellos el presidente Xi Jinping, admitieron el mes pasado que la segunda economía mundial atraviesa «problemas».
Las autoridades presentaron entonces un paquete de medidas de impulso económico, que incluyen recortes de los tipos de interés, principalmente para los préstamos inmobiliarios existentes, y la flexibilización de las restricciones a la compra de vivienda.
El sábado, las autoridades anunciaron que permitirían a los Gobiernos locales utilizar fondos de cuotas de bonos gubernamentales no asignados y aumentar los límites de deuda para ayudar a apuntalar el mercado inmobiliario.
A finales de septiembre, los tipos de interés de las hipotecas pendientes de pago para los prestatarios individuales también se redujeron en una media de 0,5 puntos porcentuales, y el ratio mínimo de pago inicial para la compra de segundas viviendas también se redujo del 25% al 15%.
En enero, las autoridades anunciaron una lista de proyectos de vivienda que serían elegibles para financiación. Los préstamos para dichos proyectos habían alcanzado los 2,23 billones de yuanes (313.000 millones de dólares) hasta el miércoles, dijo Xiao Yuanqi, subdirector de la Administración Nacional de Regulación Financiera.
Sin embargo, algunos analistas dicen que las medidas aplicadas hasta ahora no serán suficientes para resolver la crisis inmobiliaria de China en el corto plazo. «Es una bomba de relojería que tardará años, tal vez incluso décadas, en desactivarse», dijo Stephen Innes, socio gerente de SPI Asset Management.
«No importa cuánto dinero o esfuerzo le dediquen, este problema no desaparecerá en un futuro próximo», prevé el analista. «Seamos honestos: el desorden que reina en China en el sector inmobiliario no puede solucionarse con unos cuantos discursos y medidas débiles», evalúa.
El gigante inmobiliario chino Evergrande afirmó que seguirá operando, pese al veredicto de un tribunal de Hong Kong, que ordenó su liquidación, en respuesta a medidas legales adoptadas por algunos de sus acreedores extranjeros.
El procedimiento judicial fue iniciado, entre otros, por Top Shine, registrado en Samoa, un inversioinista en una de las filiales de Evergrande. La jueza del Tribunal Superior Linda Chan citó la «evidente falta de progreso» en la presentación de una «propuesta de reestructuración viable» por parte de la empresa, y añadió que la orden de liquidación era «apropiada».
Una ofensiva contra dos décadas de especulación inmobiliaria, que China comenzó hace tres años, provocó una crisis inmobiliaria cada vez más profunda y dejó a Evergrande con una deuda de 300.000 millones de dólares (277.000 millones de euros).
Meses después, la empresa incumplió sus obligaciones de deuda extraterritorial y, el mes pasado, los acreedores rechazaron una propuesta para reestructurar su deuda. La audiencia de liquidación de este lunes se retrasó desde diciembre, luego de que los abogados de Evergrande argumentaran que ninguno de sus acreedores buscaba la liquidación de la empresa, que tiene 240.000 millones de dólares en activos.
La orden da comienzo a un largo proceso que debería suponer la liquidación de los activos extraterritoriales de Evergrande y la sustitución de sus cargos directivos. Pero no está claro aún cómo este fallo afectaría a las vastas operaciones de la empresa en China continental.
El director ejecutivo de Evergrande continental, Shawn Siu, calificó la decisión de «lamentable», al mismo tiempo que prometió que las operaciones de la empresa continuarían.
El caso es ampliamente visto como una prueba para determinar si una orden de liquidación emitida en Hong Kong sería reconocida en China continental. El sistema legal de Common Law de Hong Kong, que siguió vigente después de que la excolonia británica fuera devuelta a China en 1997, es el preferido por los acreedores extranjeros cuando se trata de recuperar deudas en el continente.
Hace dos años, Pekín acordó reconocer las órdenes de insolvencia de Hong Kong en las ciudades chinas de Shenzhen, Shanghái y Xiamen. Sin embargo, en la práctica, las órdenes de liquidación han sido difíciles de ejecutar debido al opaco sistema legal de China.
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