INTERNACIONAL

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El ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, subrayó este viernes (11.04.2025) la importancia de que Europa asuma responsabilidad en lo que respecta al apoyo a Ucrania ante el evidente cambio de rumbo en Estados Unidos, al tiempo que dijo seguir apostando por la cooperación con Washington.
En declaraciones a su llegada a la vigésimo séptima reunión del Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania, que reúne a unos 50 países para impulsar el apoyo militar adicional a Kiev y que en esta ocasión está presidida por Reino Unido y Alemania, Pistorius afirmó que «no sería honesto ignorar el hecho de que hay un cambio de rumbo de la administración estadounidense».
«Eso era reconocible desde el primer día. Que la presidencia ya no recae en nuestros socios estadounidenses, es una cosa, que Pete Hegseth (secretario de Defensa de Estados Unidos) no esté hoy aquí, puede tener varias razones», declaró.
Pero en general, agregó, «uno no puede evitar darse cuenta de que la pasión y la fiabilidad con las que Estados Unidos de América ha apoyado a Ucrania en los últimos tres años, especialmente bajo el liderazgo de Lloyd Austin, ha cambiado, es obvio».
«Por eso es tan importante que, como europeos veamos qué parte de la responsabilidad podemos asumir lo antes posible y, al mismo tiempo, dejar claro que, por supuesto, seguiremos contando con el acompañamiento, con el apoyo de los estadounidenses», resaltó.
Recordó que la cuestión principal en la reunión es el apoyo a Ucrania y agregó que todos son conscientes que «hay una serie de ámbitos en los que la cooperación con los Estados Unidos de América se está viendo dificultada por las acciones de la administración estadounidense», aunque se mostró convencido que también habrá vías para volver a salir de esta situación.
Afirmó que la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de suspender los aranceles recién impuestos, por ejemplo, demuestran que «evidentemente no hay una línea estricta».
«Seguiremos abiertos al diálogo, no sólo en mi ámbito, sino también en todos los demás», dijo, y destacó la importancia de no perder de vista «la buena experiencia histórica» que «no debe ponerse en juego a la ligera», al tiempo que se mostró convencido de que «muchos de los responsables en Washington lo saben muy bien».
«Con este informe sobre los derechos humanos y la democracia en el mundo, lo que queremos es afirmar un camino común para usar nuestras herramientas en su defensa», dijo a DW Isabel Wiseler-Lima, eurodiputada luxemburguesa de la bancada conservadora y ponente del informe que se aprobó con una gran mayoría en la sesión plenaria del Parlamento Europeo en Estrasburgo el 2 de abril.
Sin entrar en casos particulares, el informe advierte del creciente autoritarismo y de graves violaciones de los principios de universalidad de unos derechos humanos que fueron aceptados por la comunidad internacional hace cerca de ocho décadas. Entre ellos, el derecho a una vida sin tortura, a la libertad de expresión, a la igualdad de género, a acceso al agua, a la vida y a defenderla, a la no discriminación por raza, ni religión, ni orientación sexual.
«El informe del 2024 no da motivo para el optimismo», dice a DW Francisco Assis, eurodiputado del bloque socialdemócrata, ponente permanente para Argentina y los países del Mercosur.
«Estamos viviendo una transformación radical en el mundo, un cambio para peor. Las autocracias ganan terreno y el respeto a los derechos humanos va en retroceso. Es más, con mucha lástima comprobamos que Estados Unidos, tradicionalmente demócrata, ha sufrido un cambio profundo, con un autócrata al mando del país», sigue Assis.
En busca de socios para la democracia
«Todo esto le plantea a la Unión Europea un gran desafío: ¿qué queremos ser en el mundo?», añade Assis, reafirmando la apuesta europea por la democracia, por un orden mundial e instituciones de justicia internacional. Pero el planeta no va precisamente en esa dirección, las Américas tampoco. ¿No se está quedando sola Europa con su defensa de esos valores?
«Sí», responde Assis, «pero esa soledad debemos superarla reforzando nuestras relaciones con otras regiones del mundo cercanas, tanto con América Latina como con África. Si bien tenemos los casos de Venezuela, el gravísimo de Nicaragua, Guatemala, El Salvador, hay varias democracias en el continente a las que debemos apoyar. Aunque Argentina nos preocupa, sigue siendo una democracia; Brasil está mucho mejor, Uruguay acaba de tener un cambio democrático totalmente normal», apunta. Entonces, ¿cómo convencer a los díscolos de que la separación de poderes y la lucha contra la impunidad da mejores resultados? El político portugués remite al sistema de sanciones, pero también a la prédica con el ejemplo.
Entre las herramientas y la incoherencia
En este sentido, en el informe del Parlamento Europeo se ven con beneplácito herramientas europeas como las misiones de observación electoral y el premio Sájarov a la Libertad de Pensamiento, que en 2024 recayó en los líderes de la oposición venezolana. También se pide que se incluyan evaluaciones de impacto a los derechos humanos en los acuerdos comerciales de la UE.
«Si Europa proclama valores delante del mundo entero y, al mismo tiempo, no es capaz de garantizar su respeto por sus propios agentes económicos en el mundo, eso es una señal de incoherencia que nos costará muy caro», advierte Assis.
Ahora más que nunca
«El mundo está de cabeza. Por eso mismo, es importante reflexionar sobre lo que Europa va a hacer para evitarlo», comenta a DW Catarina Vieira, eurodiputada del bloque ecologista.
«En cuanto a evitar violaciones a derechos humanos no basta con constatarlo. Es inaceptable que las decisiones de la Corte Penal Internacional, que se creó para que crímenes horribles no queden impunes, se tomen muy en serio en unos casos y en otros no», añade Catarina Vieira justo el día en que Hungría, miembro díscolo de la UE, anunciaba su retirada del órgano de justicia internacional. «Esto es una política de doble estándar que no hace bien a la defensa de los valores democráticos», subraya.
Y pone otro ejemplo: «La Comisión Europea, aduciendo simplificación para las empresas, propone excluir de la directiva de debida diligencia (CSDDD) la posibilidad de que las víctimas de violaciones a sus derechos sociales y ambientales puedan, con ayuda de sindicatos y organizaciones de la sociedad civil, llevar a los perpetradores ante la justicia en territorio de la UE», dice Vieira. Por lo pronto, esta semana esa directiva, producto de largas negociaciones, ha sido paralizada.
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