ARGENTINA

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Mientras los principales índices de Wall Street registran bajas de hasta un 0,6% hacia las 12:30 del mediodía, el S&P Merval de la Bolsa porteña avanza un 2,7%, alcanzando los 2.380.000 puntos, tras la victoria de La Libertad Avanza, el partido del presidente Javier Milei, en las elecciones porteñas.
En cuanto a los ADRs y las acciones de empresas argentinas que cotizan en dólares en Wall Street, predominan los aumentos. Encabeza la suba Banco Supervielle con un alza del 6,6%, seguido por Edenor (+5,8%) y Telecom (+5,5%).
«La nacionalización de la elección, donde la agenda local porteña estuvo mayormente ausente del debate, permitió al gobierno nacional mostrarse fuerte y tomar impulso de cara a las próximas elecciones en la provincia de Buenos Aires y a nivel nacional en septiembre y octubre», señalaron desde Max Capital,
«Adorni celebró la victoria junto al presidente Milei y todos los ministros nacionales, incluidos el ministro de Economía y el de Desregulación, marcando una vez más la relevancia nacional de esta elección», agregaron.
«Javier Milei gana en Capital y la predisposición alcista del Merval se dispara. Es que ya estaba la Bolsa en la pole position para la «continuidad alcista». Definitivamente, ya deja atrás el muy prolongado ajuste correctivo que nos tuvo atrapado durante cinco meses. Aunque antes, y eso sí, debió convalidar y consolidar el piso de la tendencia principal que surgió en la acelerada onda alcista que nace de los mínimos de octubre 2022 al presente», explicó Jorge Fedio, analista técnico de Clave Bursátil.
Por su parte, los bonos soberanos en dólares —tanto Bonares como Globales─ registran importantes subas, con un avance promedio del 1,5%.
En el día de ayer, tras la publicación de los resultados oficiales, La Libertad Avanza arrasó en las elecciones legislativas de la Ciudad de Buenos Aires. Según los datos, la fuerza liderada por el presidente Javier Milei, con su vocero Manuel Adorni como cabeza de lista, logró el 30,10% de los votos, muy por encima de los demás partidos políticos.
En segundo lugar queda el peronismo, que llevó como candidato al radical Leandro Santoro, con el 27,42%. Más atrás aparece el PRO, que presentó a la diputada nacional Silvia Lospennato, con algo más del 15%, muy lejos de los dos primeros espacios. Además, no logró ganar ninguna comuna.
Los resultados oficiales representan la primera y más crítica caída del PRO en la ciudad luego de dos décadas, mientras que impulsan al Gobierno de Milei de cara a las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires y las nacionales en octubre.
Con la contundencia de una marea irreversible, el histórico bastión del PRO en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se derrumbó este domingo. La elección legislativa porteña consagró a Manuel Adorni, vocero presidencial y referente de La Libertad Avanza, como el gran vencedor de una contienda que selló el fin de una hegemonía de 18 años del partido fundado por Mauricio Macri.
El resultado fue demoledor: el PRO no logró ganar ninguna de las 15 comunas y quedó relegado al tercer puesto, en lo que ya se considera la peor derrota política de su historia. La principal derrotada de la noche fue Silvia Lospennato, candidata del oficialismo porteño, quien se había presentado como el rostro renovado de un PRO desgastado. La propia Lospennato se vio obligada a reconocer públicamente el revés:
«Ya recibimos los resultados de nuestras mesas testigo y los resultados no son los que esperábamos», confesó, en un tono sombrío que contrastó con los discursos triunfalistas del pasado.
Intentando amortiguar el golpe, Lospennato sostuvo: «En esta elección sembramos una semilla para el futuro. Cuando les dije que era la segunda generación del PRO no lo dije en chiste», no obstante, sus palabras sonaron más a consuelo que a proyección.
En una intervención que pareció ensayar un giro discursivo, la diputada también apeló al fantasma de la corrupción y al clima adverso de la campaña:
«No quiero terminar sin decirles a todos los ciudadanos porteños y del país que se hartaron de la corrupción que estén atentos y vigilantes».
La frase, más acusatoria que autocrítica, fue interpretada como un intento de instalar sospechas sin fundamento sobre el proceso electoral, que transcurrió con total normalidad y con fiscalización cruzada de todas las fuerzas políticas.
También denunció un contexto de «agresiones, insultos y noticias falsas», y advirtió: «Eso no es un chiste. Eso es algo de lo que toda la dirigencia política, pero sobre todo todos los ciudadanos, tenemos que tomar nota. Porque no le hace bien a nuestro país que la discusión política se transforme en una discusión sin reglas de la democracia».
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