ARGENTINA

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En el marco de su gira oficial por Israel, el presidente Javier Milei se refirió por primera vez en público al fallo que confirmó la condena contra Cristina Fernández de Kirchner por su vínculo con los negocios de Lázaro Báez en Santa Cruz. En una intervención espontánea durante su exposición en la Universidad Hebrea de Jerusalén, el mandatario destacó que los avances judiciales actuales son fruto de una Justicia independiente.
«Soy el primer presidente que no interfiere con la Justicia, y los resultados están a la vista», expresó Milei ante un auditorio colmado de estudiantes. Acto seguido, afirmó: «Todo es mérito del Poder Judicial, de la Corte Suprema. Lo único que hice fue dejar que los jueces actuaran libremente».
Una referencia implícita al pasado
Aunque Milei evitó nombrar directamente a expresidentes, su declaración puede leerse como un contraste con gestiones anteriores que fueron señaladas por intentar incidir en causas judiciales sensibles. La frase también refuerza la narrativa oficial de que su gobierno representa una ruptura con las prácticas políticas tradicionales.
Desde Jerusalén, el jefe de Estado siguió de cerca la decisión de la Corte Suprema, aunque se mantuvo en silencio públicamente hasta la medianoche. Entonces, eligió manifestarse en su red social X con un escueto: «Justicia. Fin». Un estilo comunicacional asociado a su vocero, Manuel Adorni.
Las menciones a CFK no se agotaron en lo judicial. En Israel, su figura aún genera rechazo por el memorándum que firmó con Irán durante su presidencia para cerrar la causa AMIA, así como por su actitud frente al asesinato del fiscal Alberto Nisman, quien la había denunciado por encubrimiento.
Además, persiste el malestar por la falta de un pronunciamiento categórico de la exmandataria frente al ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Esa percepción fue recogida por la Fundación The Genesis Prize, que le otorgó a Milei el llamado «Nobel judío».
David Hatchwell, referente de la Fundación, destacó durante la ceremonia la postura firme de Milei frente a Hamas y Hezbolá, su alineamiento diplomático con Israel y Estados Unidos en Naciones Unidas, y su compromiso para liberar a los rehenes argentinos retenidos en Gaza.
Un guiño político a Israel
El propio Milei agradeció el reconocimiento evocando a Jorge Luis Borges: «Si pertenecemos a la civilización occidental, entonces todos nosotros, a pesar de las muchas aventuras de la sangre, somos griegos y judíos. Yo no soy judío, pero eso no me impide sentir como propia la historia del pueblo judío».
Más allá de lo simbólico, el gesto político hacia Israel se consolidará con la firma del Memorando de la Democracia y la Libertad, un acuerdo bilateral que suscribirá hoy junto al primer ministro Benjamín Netanyahu en el hotel King David. El documento fue redactado por el embajador Axel Wahnish, bajo la supervisión directa de Milei.
Este memorando se contrapone, al menos en lo simbólico, con el polémico acuerdo con Irán promovido por Cristina Kirchner en 2013. La elección de ese término ─«memorando»─ aparece como una respuesta directa y crítica a aquella decisión de la expresidente.
Última escala: Madrid
Finalizada la ceremonia con Netanyahu, el presidente partirá desde el aeropuerto Ben Gurión hacia Madrid, donde concluirá su gira internacional. En la capital española tiene previsto continuar con reuniones de alto nivel político y económico antes de regresar a la Argentina.
En una votación decisiva, el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires (UBA), máximo órgano de gobierno de la institución, rechazó por amplia mayoría un proyecto presentado por representantes identificados con el kirchnerismo que buscaba expresar apoyo político a la corrupta expresidente Cristina Fernández de Kirchner y repudiar un fallo de la Corte Suprema de Justicia.
La propuesta, impulsada principalmente por sectores estudiantiles afines a La Cámpora, que actualmente encabezan las violentas e ilegales tomas de las Facultades de Ciencias Sociales, Filosofía y Letras, y el predio de Ciudad Universitaria, planteaba un pronunciamiento institucional en contra de lo que calificaron como una «persecución política y judicial» hacia la expresidente. Además, el texto denunciaba una supuesta «proscripción» derivada del fallo del máximo tribunal.
Sin embargo, el proyecto fue categóricamente rechazado por 22 de los 28 miembros que componen el Consejo Superior. Solo seis integrantes votaron a favor: los impulsores del texto y tres decanos de facultades donde el kirchnerismo tiene mayor presencia, como Ciencias Exactas, Sociales y Filosofía y Letras.
La mayoría del cuerpo, compuesto por representantes de distintas facultades, autoridades rectorales, docentes, graduados y estudiantes, optó por preservar la neutralidad política de la Universidad. Esta decisión fue leída como una clara señal institucional de la UBA de no avalar intentos de partidización de sus órganos de gobierno.
La contundente votación generó reacciones encontradas en la comunidad académica. Mientras sectores opositores al kirchnerismo celebraron la defensa de la autonomía universitaria y el rechazo al uso político de la institución, agrupaciones estudiantiles afines a La Cámpora expresaron su descontento y ratificaron la continuidad de las medidas de protesta en las facultades tomadas.
Este episodio se inscribe en un contexto de alta sensibilidad política, donde distintos espacios intentan disputar legitimidad en instituciones históricamente respetadas como la UBA.
La decisión del Consejo Superior, sin embargo, marca un límite claro ante los intentos de utilizar a la Universidad como plataforma de respaldo político a figuras específicas y condenados por corrupción.
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