Dictadura militar de Birmania convoca a elecciones

INTERNACIONAL

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Dictadura desde 2021 en Birmania / Foto: Mil.ru

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En una batería de comunicados, la dictadura anunció el fin del estado de emergencia, con el que las fuerzas armadas mantuvieron plenos poderes ejecutivos y legislativos en los últimos 54 meses en Birmania.

Además, se anunció la disolución del Consejo de Administración del Estado, el nombre formal de la junta militar birmana, y la creación de otro organismo, encabezado por el general golpista Min Aung Hlaing, para liderar el período de transición hacia los comicios, que deben celebrarse en los próximos seis meses.

Elecciones en diciembre

El general golpista y primer ministro interino de la junta militar, Min Aung Hlaing, declaró que los comicios podrían tener lugar en diciembre, informa el diario The New Global Light of Myanmar, controlado por la junta desde la sublevación, sin precisar el día y pese al rechazo de la oposición, que lo considera una «farsa».

«Aún queda un largo camino por recorrer en el futuro del país. Lo que hemos logrado hasta ahora es solo el comienzo de un segundo capítulo. Ya hemos superado el primero. Ahora, estamos comenzando el segundo», dijo Min Aung Hlaing durante una ceremonia celebrada en Naipyidó en la mañana ayer miércoles.

En los últimos días, la junta militar ha promulgado una batería de leyes que castiga con años de prisión a quienes obstruyan el proceso electoral de cualquier forma y con la pena capital a quienes causen muerte en estos intentos de «destruir el proceso electoral», según reseña el mismo periódico oficialista.

Para que la junta militar pudiera comenzar a organizar los comicios, la dictadura militar debía levantar el estado de emergencia decretado desde el golpe de Estado del 1 de febrero de 2021 y que, tras múltiples extensiones, concluye este jueves.

La celebración de elecciones ha sido catalogada como una «farsa» previamente por el Gobierno de Unidad Nacional (NUG), constituido en parte por diputados del Legislativo que se tenía que constituir el día del golpe y que se declara el poder legítimo de Birmania desde la semiclandestinidad.

La asonada terminó con una década de transición democrática en el país, liderada entre 2016 a 2021 por la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, detenida desde el levantamiento militar, y sumió a Birmania en el conflicto y la semianarquía.

El rechazo a esta cúpula militar desencadenó un movimiento de protesta que se transformó en una rebelión armada en la que varias guerrillas y grupos prodemocráticos se disputan con la junta el control de territorios.

Aunque la junta lleva meses invitando a las guerrillas a sentarse a negociar, con mediación de China, la mayoría lo rechazan.

Tras una ofensiva en el noreste del Estado de Shan en octubre de 2023, lajunta militar, el Consejo Administrativo Estatal (SAC), perdió el control de grandes áreas en la frontera con China. A principios de abril, la ciudad fronteriza de Myawaddy, centro de transporte de mercancías entre Tailandia y Birmania, cayó en manos de la minoría étnica karen, que lleva décadas de lucha contra el Gobierno central. En el oeste, en la frontera con Bangladés, está el Ejército de Arakan (AA).

Un experto de Rangún, que prefiere permanecer en el anonimato, cree que «la guerra civil continúa y no terminará pronto».

Fragmentación

La situación actual de Birmania no es del todo nueva. Ni es Estado ni nación desde su independencia en 1948. No ha habido un gobierno central capaz de gobernar a todo el país como tampoco se ha desarrollado una identidad nacional común en este Estado multiétnico. Durante los últimos 76 años, se han alternado fases de alta y baja intensidad del conflicto.

El golpe de Estado de febrero de 2021 contra el gobierno de la consejera de Estado y Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, sumió al país en una nueva fase de fragmentación. «Antes el país estaba fragmentado, pero no era tan visible. Hoy la gente lo ve gracias a las redes sociales y las conexiones», dijo el experto.

Mosaico de grupos armados

Antes del golpe, Birmania tenía alrededor de 24 ejércitos étnicos armados y varios cientos de milicias. El número de efectivos de los grupos variaba desde unos pocos cientos de combatientes hasta los cerca de 30.000 del Ejército del Estado Unido de Wa (UWSA) y también del Ejército de Arakan.

Desde el golpe se han sumado entre 250 y 300 Fuerzas de Defensa del Pueblo (PDF), que en total suman unos 65.000 combatientes. Las PDF están, en parte, bajo el control del Gobierno de Unidad Nacional y gobierno en el exilio (NUG), que actúan parcialmente de forma independiente y, en parte, en estrecha coordinación con un ejército étnico. También hay una serie de cárteles criminales.

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