Tensión en Serbia

INTERNACIONAL

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Foto: Emilija Knezevic*

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Nuevos enfrentamientos estallaron el sábado (16.08.2025) entre manifestantes y la policía antimotines en Belgrado y otras ciudades de Serbia, en la quinta noche consecutiva de disturbios.

En la ciudad central de Valjevo, donde miles de personas se congregaron para expresar su enojo con el partido del presidente derechista Aleksandar Vucic, un pequeño grupo de jóvenes enmascarados atacaron e incendiaron las oficinas vacías del gobernante Partido Progresista.

Posteriormente se enfrentaron con la policía antimotines lanzando fuegos artificiales y piedras mientras las autoridades replicaron con granadas aturdidoras y gas lacrimógeno.

En Belgrado estallaron enfrentamientos luego de que la policía impidiera a los manifestantes dirigirse a la sede del partido de gobierno.

También se reportaron incidentes violentos en la norteña Novi Sad, la segunda mayor ciudad del país, así como en Nis, Sabac, Loznica y Kragujevac, y se anuncian también para este fin de semana.

Decenas de heridos y detenidos

El Ministerio del Interior de Serbia reportó varias decenas de detenidos y heridos durante los disturbios.

Por su parte, la televisión N1 informó que Belgrado pasó otra noche «dramática», la tercera seguida, con manifestantes incendiando y volcando contenedores de basura por las calles y tirando artefactos pirotécnicos, y que la Policía los dispersó empleando vehículos blindados y gas lacrimógeno.

«Los manifestantes llegaron a Belgrado enmascarados, con barras de metal, palos de madera, piedras y escudos, y con la intención de herir a los policías», declaró el ministro, Ivica Dacic, en rueda de prensa.

Según Dacic, 38 personas fueron detenidas y seis agentes resultaron heridos, mientras que medios críticos con el Gobierno nacionalista serbio afirman este sábado que los servicios de urgencias atendieron a al menos 10 heridos en las protestas.

Deploran abuso de fuerza

El miércoles resultaron heridos 27 policías y un mínimo de 80 civiles en enfrentamientos que, según los estudiantes y la oposición, fueron provocados por «matones» pro gubernamentales pero contra cuya violencia la Policía no reaccionó, al tiempo que, denuncian, abusó de la fuerza contra los manifestantes.

Michael O’Flaherty, comisionado de Derechos Humanos del Consejo de Europa, deploró «el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la Policía» y reiteró su llamado a que las autoridades «eviten el uso excesivo de la fuerza, pongan fin a las detenciones arbitrarias y reduzcan la tensión».

Las multitudinarias protestas, que han sido lideradas por universitarios contra el presidente Vucic, al que acusan de autoritario y corrupto, se han tornado violentas en los últimos días.

Todo comenzó tras el derrumbe, el pasado 1 de noviembre, de una marquesina en la estación de trenes de Novi Sad, que acababa de ser remodelada, en donde murieron 16 personas.

La tragedia se convirtió en un símbolo de la corrupción arraigada en el país de los Balcanes, con exigencias de una investigación transparente y crecientes llamados a elecciones anticipadas.

Miles de manifestantes antigubernamentales volvieron a las calles de Serbia el jueves (14.08.2025) tras dos días de enfrentamientos con partidarios del presidente autocrático Aleksandar Vucic y la policía antidisturbios, que dejaron decenas de heridos y detenidos.

La policía lanzó gases lacrimógenos en al menos dos ciudades y se registraron numerosos incidentes en todo el país.

En la ciudad norteña de Novi Sad, donde comenzó la revuelta contra Vucic hace más de nueve meses, grupos de jóvenes manifestantes demolieron las oficinas del gobernante Partido Progresista Serbio (SNS) en el centro de la ciudad.

Los manifestantes rompieron las ventanas y se llevaron algunos documentos y muebles del interior.

La policía y los partidarios de Vucic, que habían custodiado la oficina durante meses, no se encontraban por ninguna parte.

Docenas de personas han resultado heridas en los choques nocturnos en varias ciudades entre manifestantes y policías y simpatizantes de Vucic, según informaron varios medios locales.

Las emisoras N1, Danas y Nova han emitido imágenes de agentes golpeando a manifestantes antigubernamentales y lanzando gases lacrimógenos contra ellos.

Vucic amenaza con «limpiar» ciudades de manifestantes

El gobernante, por su parte, ha afirmado que 16 policías y 64 civiles sufrieron heridas a manos de los manifestantes, a los que calificó de matones y asesinos, prometiendo «limpiar» de ellos a Belgrado, la capital del país, así como la ciudad de Novi Sad para evitar, dijo, una «guerra civil», según informó el diario Blic, cercano al régimen nacionalista.

«No habrá clemencia para los matones, gamberros, violentos y abusadores», advirtió.

La protesta estuvo convocada por los colectivos de universitarios debido a la violencia contra los manifestantes en la pequeña ciudad de Vrbas, en el norte del país, el día anterior.

Durante esa marcha, hombres enmascarados, algunos armados con palos, se enfrentaron con los manifestantes antigubernamentales frente a las oficinas del SNS, que domina la política en Serbia desde hace más de diez años.

La tensión también se vivió cerca del Parlamento de Serbia, adonde acudió el propio Vucic para saludar a sus partidarios que acampan en un parque cercano en una muestra de apoyo y lealtad.

En las calles de Novi Sad, la segunda ciudad del país, se escucharon detonaciones y los partidarios del SNS arrojaron bengalas y material pirotécnico contra los manifestantes, informan distintos medios.

Los disturbios en Novi Sad continuaron hasta altas horas de la noche, y se desconoce el número de manifestantes heridos o detenidos.

Un grupo de universitarios de la ciudad de Nis han publicado un video de la paliza que, aseguran, propinaron agentes de la Gendarmería a un estudiante de Filosofía.

La ola de protestas comenzó tras el derrumbe el pasado 1 de noviembre de una marquesina en la estación de trenes de Novi Sad, que acababa de ser remodelada, en el que murieron 16 personas.

La inicial exigencia de responsabilidades y de transparencia sobre la adjudicación y ejecución de la obra, realizada por empresas chinas, se transformó en una denuncia del autoritarismo del Gobierno, la exigencia de mejoras en el Estado de derecho y de la celebración de elecciones anticipadas.

*Imagen ilustrativa.

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