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El Gobierno del presidente estadounidense Donald Trump prohibió el viernes (31.10.2025) el acceso de los periodistas a una parte de la oficina de prensa de la Casa Blanca sin cita previa, con el fin, según dijo, de proteger «información sensible».
Los periodistas acreditados «ya no tienen permitido» visitar la sección donde se encuentra la oficina de la portavoz, Karoline Leavitt, «sin autorización previa mediante una cita», indicó el Consejo de Seguridad Nacional en un memorando dirigido a Leavitt y al director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung.
Hasta ahora los reporteros podían visitar libremente la zona, y se acercaban con frecuencia para intentar hablar con Leavitt o con funcionarios de prensa con el fin de obtener información o confirmar noticias.
Según el memorando, los medios de comunicación aún tienen acceso a la zona junto a la famosa sala de prensa de la Casa Blanca, donde se encuentran los puestos de los periodistas con menos experiencia.
Esta medida se produce en un contexto de restricciones más amplias impuestas a los periodistas por la administración Trump, incluidas nuevas normas en el Pentágono que importantes medios se negaron a firmar a principios de este mes.
Cerca de 300 rusos y bielorrusos podrían no seguir recibiendo un visado por razones humanitarias para Alemania, luego de que el Gobierno de Berlín suspendiera ese programa, a finales de julio, según datos de la organización Arca. Esta fue fundada en marzo de 2022 y apoya a los rusos perseguidos por las autoridades de su país, también por su postura antibélica.
Uno de los afectados es Alexéi Moskaliov, perseguido en su país por un dibujo de su hija donde se ve a una madre y su hija parando con las manos misiles rusos disparados contra Ucrania. Masha Moskaliova, alumna de sexto grado de la región rusa de Tula, lo hizo a principios de 2022, en los inicios de la invasión de Rusia a Ucrania. La prensa se hizo eco de ello, luego de que el servicio secreto ruso (FSB) interrogara a la niña, que fue denunciada a la Policía por las autoridades de la escuela.
Alexéi Moskaliov fue condenado a dos años de prisión. El tribunal calificó sus comentarios contra la guerra en Ucrania en la red social rusa Odnoklassniki como «descrédito del Ejército ruso», lo que está penalizado. Las autoridades enviaron a su hija Masha primero a un orfanato, y luego se la entregaron a su madre, que vive separada de su padre. Luego de salir de la cárcel, Alexéi Moskaliov abandonó Rusia, ya que la amenaza de otra detención se cernía sobre él. «Tampoco te dejaremos en paz cuando seas liberado», le decía en cada interrogatorio un oficial del FSB en la prisión.
Anton K. (nombre ficticio) también huyó de Rusia al comenzar la invasión de Ucrania. El periodista y activista, catalogado por las autoridades rusas como «agente extranjero», trabaja hoy para un medio online cuyo redactor en jefe fue encarcelado por presunta incitación al terrorismo. Además, Anton K. participó en protestas contra el Kremlin.
Al igual que Alexéi Moskaliov, Anton K. se encuentra en un Estado de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), compuesta por nueve de las antiguas quince repúblicas de la Unión Soviética.
Anastasia Burakova, abogada y fundadora del proyecto Arca, comenta a DW que, para los opositores al régimen ruso, es peligroso permanecer durante largo tiempo en esos países. «Siempre existe el riesgo de un pedido de extradición por parte de Rusia, si una persona es buscada por un caso motivado políticamente. Hay intentos de secuestro, como hemos visto en Armenia, pero también secuestros exitosos, como en Kirguistán, luego de los cuales, las personas van a parar a cárceles rusas».
Visado humanitario, rescate de opositores perseguidos
Anton K. y Alexéi Moskaliov solicitaron, como otros 300 rusos y bielorrusos, una visa humanitaria para Alemania, que las autoridades alemanas pueden otorgar, de conformidad con el Apartado 22, Párrafo 2 de la Ley de Residencia, a periodistas independientes, activistas y políticos que son perseguidos en sus países de origen.
Según Arca, alrededor de 2600 personas de Rusia recibieron este tipo de visa para Alemania durante los últimos tres años y medio de la guerra. «Más de 2600 personas tuvieron la oportunidad de llegar a un lugar seguro, escapar del encarcelamiento, la tortura y la persecución rusa gracias a su compromiso cívico y su postura contra la guerra», subraya Anastasia Burakova.
No se expiden visas a pesar de la aprobación
A finales de julio de 2025, el Ministerio alemán del Interior anunció la suspensión de la emisión de visas humanitarias debido al endurecimiento de la política migratoria de la coalición gobernante (formada por los partidos democristianos CDU/CSU y los socialdemócratas del SPD).
Anton K. estaba a punto de conseguir su visado en ese momento. A principios de julio, fue invitado a la Embajada alemana para presentar su pasaporte y obtenerla. Sin embargo, el proceso se interrumpió. El pasaporte de Anton aún se encuentra en la embajada. Alexéi Moskalev tuvo una experiencia similar. Según él, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania ya le había aprobado una visa, pero debido a la decisión del nuevo Gobierno alemán, no la recibió. Han pasado más de seis meses desde que presentó sus documentos.
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