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El centroderechista Rodrigo Paz asumió este sábado (08.11.2025) la presidencia de Bolivia, con lo que marca el fin de un ciclo de 20 años de gobiernos socialistas en el marco de la peor crisis económica del país en cuatro décadas.
El nuevo mandatario, de 58 años e hijo del expresidente Jaime Paz (1989-1993), fue recibido entre aplausos en el palacio legislativo boliviano, en el centro de La Paz, por los asambleístas y las delegaciones internacionales.
Un torrencial aguacero en el corazón de la ciudad altiplánica marcó los actos oficiales. La plaza de armas, donde está Palacio de Gobierno y el Parlamento, se mantuvieron bajo fuerte resguardo policial.
«Dios, familia y patria: ¡Sí, juro!», expresó el nuevo mandatario. El juramento se lo tomó su vicepresidente Edmand Lara, un exoficial de la policía.
Paz, después de ganar el balotaje de octubre con el Partido Demócrata Cristiano, recibe un país con una aguda crisis económica por escasez de dólares y combustibles.
El gobierno saliente de Luis Arce agotó casi todas sus reservas de divisas para sostener una política de subsidios universales a la gasolina y el diésel. La inflación interanual a octubre fue de 19%, después de alcanzar un pico de 25% en julio.
Paz ha prometido recortar más de la mitad de los subsidios a los combustibles y un programa de «capitalismo para todos», que pone el foco en la formalización de la economía, la eliminación de trabas burocráticas y una reducción de impuestos.
Más de 50 delegaciones internacionales arribaron a la sede de gobierno de Bolivia, a 3.600 metros sobre el nivel del mar. Entre los principales asistentes están el vicecanciller norteamericano Christopher Landau y los presidentes Gabriel Boric (Chile), Javier Milei (Argentina), Yamandú Orsi (Uruguay), entre otros.
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) informó este viernes (24.10.2025) que suspendió al Gobierno entrante de Bolivia, que asumirá en noviembre Rodrigo Paz, por su conducta «proimperialista y colonialista».
En un comunicado, compartido por el canal estatal Venezolana de Televisión, la ALBA consideró como «inaceptables» las declaraciones contra Cuba, Venezuela y Nicaragua, por parte del Gobierno «ultraderechista», en referencia a Paz.
«Esta suspensión no afecta los vínculos permanentes, afectivos y solidarios que mantenemos con el pueblo boliviano, con el cual seguiremos trabajando y acompañando en su desarrollo y bienestar», precisó la alianza, conformada por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, Granada, Santa Lucía y Bolivia, ahora suspendida.
En 2006, Bolivia se convirtió en el tercer Estado-miembro en ingresar a la ALBA, fundada en 2004 por los entonces presidentes de Venezuela y Cuba, Hugo Chávez y Fidel Castro, respectivamente.
Paz rechaza relaciones con países «que no tienen democracia»
Recientemente, el centrista Rodrigo Paz Pereira, ganador de la segunda vuelta presidencial en Bolivia, afirmó en una entrevista con EFE en La Paz que su Gobierno establecerá relaciones internacionales con países que «tengan la democracia como principio».
El político subrayó que no le interesa tener esa relación con aquellos países «que no tienen democracia» e indicó que, aunque respeta «las relaciones que se han generado diplomáticamente en el tiempo», es «la democracia una relación de fondo».
Es el caso de Venezuela y el Gobierno de Nicolás Maduro, con el que la Administración del actual presidente de Bolivia, Luis Arce, ha mantenido una relación estrecha como lo hizo en su momento el expresidente y exlíder del oficialismo Evo Morales (2006-2019).
Paz indicó que «hay una representación diplomática» de Venezuela en Bolivia, pero que no comparte «la modalidad democrática que dicen» tener en el país caribeño.
También ratificó su voluntad de «retomar las relaciones con Estados Unidos», que se mantienen a nivel de encargados de Negocios desde que en 2008 Evo Morales expulsó del país al entonces embajador estadounidense, Philip Goldberg, acusándolo de una supuesta conspiración contra su Gobierno, algo que la Casa Blanca siempre negó.
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