OPINIÓN

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El diario La Nación y el New York Times actúan en banda. ¡No tengo dudas! Se mueven en la misma dirección y en común acuerdo. En el lapso de dos días abrieron sus páginas al presidente de izquierda, Luis Ignacio Lula da Silva, el mismo que defiende a Maduro, a Cuba y a Nicaragua; quien prohijó el Foro de San Pablo, transformándose en el paraguas ideológico del progresismo iberoamericano. Foro que se hizo cargo de la cultura woke importando de las naciones centrales problemáticas ajenas. De modo que Lula es uno de los responsables de la dictadura de Maduro, de Ortega y de Diaz Canel. ¿Qué raro que medios tan serios, que lucen demócratas abran sus páginas para que Lula, en los artículos de marras, ataque a Trump desde el altar del bienestar de los pueblos? Lula no es ningún ingenuo está dispuesto a este juego. Es un amigo de la izquierda norteamericana. ¿Dónde quedó el antiimperialismo?
El New York Times y La Nación, hacen su juego, buscan en América del Sur una figura que oficie de punta de lanza contra la derecha republicana. ¡Y la han encontrado! Lula.
Buen tema para los intelectuales demócratas, Levitsky y Ziblatt, autores de un incorrecto libro denominado: Como mueren las democracias. Porque a la luz de las evidencias deberían reescribir su libro, buscando, con mejores candiles, quienes son los responsables del avance de la izquierda, por lo tanto culpables absolutos del fin de la democracia. En su libro, tan ponderado por los demócratas del mundo entero, almas bautismales en el mejor de los casos, aseguran que tanto Hitler como Chavez ascendieron al poder por la misma vía: «desde adentro a través de elecciones o alianzas con figuras políticas poderosas. El coqueteo público de Caldera con Chavez no solo ayudó a impulsar su resultado en las urnas, sino que, además otorgó a Chavez una credibilidad renovada». Independientemente del disparate colosal de comparar el proceso político que llevó a Chavez al poder con el de Hitler, los autores debieran estar alertas por la conducta de los Demócratas norteamericanos y del periodismo afín que está engordando a un personaje como Lula que es la garantía iberoamericana para que perdure el progresismo, la izquierda ligth y la dura como Cuba o Nicaragua. En síntesis los amigos de Levitsky y Ziblatt hacen los que los autores critican. Que es como escupir al cielo.
Disparate que permitirá a futuro nuevos dictadores de izquierda. Todos ellos agazapados tras la figura del brasilero.
QUE NOS DICE LULA
En la Nación el líder de izquierda defiende el comercio global y critica el proteccionismo que inhibe el crecimiento. Defiende el acuerdo Mercosur-Unión Europea frente a la lógica de las guerras comerciales. La interdependencia es una necesidad y una realidad. Solo el trabajo conjunto entre Estados y bloques puede promover la paz, prevenir atrocidades. En un contexto de creciente proteccionismo y unilateralismo, este acuerdo demuestra que es posible una gobernanza mundial más activa, representativa, inclusiva y justa. Ante el crecimiento del extremismo político, el Mercosur y la UE demuestran en la práctica que el multilateralismo, que tantos beneficios aportó al mundo tras la Segunda Guerra Mundial…». Lo evidente es, que el proyecto de Lula es el proyecto de los Demócratas americanos ¿está bien, está mal? no es el lugar para discutirlo, lo cierto es, que se trata de la izquierda mundial globalizada y no representa los valores democráticos frente al crecimiento del extremismo, según afirma de Trump y una larga fila de dirigentes de derecha.
En el otro artículo, del New York Times, Lula critica fuertemente la captura de Maduro advirtiendo que amenaza la estabilidad global, siendo otro capítulo lamentable en la continua erosión del derecho internacional y el orden multilateral establecido después de la Segunda Guerra Mundial. ¡Y otra vez con el mismo latiguillo! Hay un grave error en el texto de Lula que repiten los demócratas bautismales de forma permanente.
Después de la Segunda Guerra Mundial no hubo multilateralismo hubo Guerra Fría, dos bandos y un tercero llamado mentirosamente No Alineados que finalmente cayó en manos de Fidel Castro en 1979. Es evidente que Lula se hace el distraído pues en toda la década del 80 luchó por el comunismo al lado de la URSS y de Cuba ¿a eso llama multilateralismo? El artículo es más de lo mismo. Critica fuertemente la intervención norteamericana en Venezuela pero nada dice de la dictadura de Maduro y del golpe de estado realizado al truchar las elecciones. ¿Hizo algo Lula al respecto? Sí, jarabe de pico. ¡No mostró las actas! dijo, y eso fue todo.
Lula como marxista debiera recordar aquel ejemplo de Lenín respecto de las posiciones intermedias: Cuando dos personas se pelean en la calle solo hay dos posibilidades se los deja continuar y entonces nos ponemos del lado del más grande o se interviene y nos ponemos del lado del más chico. ¿De qué lado estuvo Lula cuando las elecciones de Venezuela y la feroz represión posterior? No hay multilateralismo aquí. Lo evidente es que Lula se ha puesto al frente de la izquierda americana del norte y del sur para enfrentar a la derecha norteamericana y sus amigos. ¿Se trata de un nuevo antiimperialismo?
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