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La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, calmó el lunes las preocupaciones sobre dos recientes movimientos militares estadounidenses en las cercanías de México, que mantienen al país en vilo desde el ataque a Venezuela.
El viernes, la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos instó a los operadores aéreos estadounidenses a «tener precaución» al sobrevolar el Océano Pacífico oriental cerca de México, Centroamérica y partes de Sudamérica, alegando «actividades militares».
La presidenta afirmó que su administración esperó un par de horas hasta que el gobierno estadounidense le aseguró por escrito que no habría vuelos militares estadounidenses sobre territorio mexicano. Aseguró que el gobierno estadounidense no había avisado a México sobre ninguna operación militar.
El gobierno estadounidense proporcionó las coordenadas precisas de su ubicación y las autoridades mexicanas emitieron un comunicado indicando que la advertencia de la FAA no tenía implicaciones para México.
Posteriormente, comenzaron a circular en redes sociales imágenes de un avión de transporte militar estadounidense en la pista del aeropuerto de Toluca, a unos 63 kilómetros al oeste de la Ciudad de México.
El senador Clemente Castañeda, del partido opositor Movimiento Ciudadano, publicó en la plataforma social X una declaración pidiendo una explicación al gobierno, ya que se supone que el Senado de México debe aprobar el envío de tropas mexicanas al extranjero o la entrada de tropas extranjeras a México.
Sheinbaum lo describió como una operación «logística» que no requería la aprobación del Senado.
«El avión estadounidense aterrizó, los servidores públicos subieron a él y se dirigieron (a Estados Unidos) a entrenarse», dijo Sheinbaum. «¿Quién autorizó esto? El secretario de Defensa».
Su gabinete de seguridad había publicado en X el domingo por la noche que dichas operaciones de entrenamiento «se realizan de conformidad con los protocolos establecidos y en apego a los acuerdos de colaboración bilateral».
Ambos eventos pusieron de relieve la sensibilidad generada no solo por la acción unilateral de la administración Trump para capturar al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a principios de este mes, sino también por la posterior renovación de ofertas y amenazas de emprender acciones militares directas contra los cárteles de la droga en México.
Sheinbaum y Trump volvieron a hablar sobre el tema la semana pasada. Ambos gobiernos reiteran su colaboración en materia de seguridad, y México enfatiza que no aceptará violaciones a su soberanía.
Funcionarios de seguridad de ambos países se reunirán nuevamente el viernes con el objetivo de «seguir implementando acciones tangibles para fortalecer la cooperación en seguridad y lograr resultados significativos para combatir a los cárteles y detener el flujo ilícito de fentanilo y armas que cruzan nuestra frontera común», según un comunicado conjunto publicado el jueves pasado.
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