Odio a Trump e hipocresía socialista, por Antonio Calabrese

OPINIÓN

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Presidente de EE. UU., Donald Trump / Foto: The White House
Escrito por Antonio Calabrese*, abogado constitucionalista, historiador, político. Columnista de LaCity.com.ar.

Conclusiones de Antonio Calabrese sobre el artículo publicado por el diario español El País «el año del daño» sobre el discurso de Trump en Davos.

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Me parece un discurso lacrimógeno, cobarde y canalla de la izquierda internacional, hoy en retirada después de sus estrepitosos fracasos en los países que se impuso con este discurso mendaz disfrazada de un conjunto de almas bellas que ofrecen amor y paz.

Exagerando errores y anunciando en donde no los hay la mendacidad los descalifica porque justamente en la mayoría de esas acciones denunciadas le corta las alas a su avance y penetración intentando en respuesta una campaña artera de demonización para tratar de mitigar su fracaso mundial que no culminará con la caída del muro de Berlín que sólo fue un fracaso más. Porque no denuncia mejor los 5.000 muertos en la represión de Irán, el helicoide, la tortura y los muertos del narcopresidente de facto Maduro, o la dictadura cubana protegida con medio siglo de asesinatos, fusilamientos y atropellos exportando inclusive terrorismo a toda América Latina e inclusive a África a través de Angola.

No solo con su silencio sino también con sus alabanzas parciales a esos regímenes dictatoriales. El País, boletín oficial del socialismo y la izquierda, aliado de Sánchez y pieza mayor de invasión culturosa de la hipocresía política en la desesperación de la derrota de la izquierda internacional en retirada vergonzosa llega en el artículo precedente a elogiar a Bernie Sanders, cabeza visible del comunismo norteamericano, en contraposición a su odiado Trump.

Dios nos libre de la entronizacion de esas figuras, de esos ejemplos que no son más que la muestra con la que pretenden engañar a incautos, ingenuos e ignorantes de lo peligroso que representa desde lo ideológico y desde la práctica política ese discurso criminal y canallezco como lo hemos calificado más arriba. No se duda que en la defensa de los valores históricos de Occidente puedan producirse excesos menores pero el rumbo y la dirección de la acción política es indudablemente correcta y protectora del Occidente judeocristiano, del sistema capitalista que hasta hoy demuestra ser el único triunfante en el progreso de las naciones y condiciones de vida de sus habitantes, y la consideración de la libertad como valor esencial de cualquier esquema cultural aplicable.

Otro artículo escrito por Antonio Calabrese: Amores de estudiante

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