La agenda de Milei, escribe Humberto Toledo

OPINIÓN

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Presidente de Argentina, Javier Milei / Foto: World Economic Forum

*Escribe Humberto Toledo, director general de LaCity.com.ar, especialista en análisis de política internacional.

Lectura: 3 minutos

Javier Milei, economista ortodoxo de profesión, es presidente de Argentina desde el 10 de diciembre de 2023. Ingresa a un mundo donde conviven las guerras internacionales con un líder de Estados Unidos, Donald Trump, dispuesto a reducir los conflictos. A diferencia de la época que le tocó al presidente Menem, el camino de la paz es ahora mucho más arduo y conflictivo.

«Se nota un gran desorden bajo los cielos» en palabra de Mao Tse Tung que apreciaba la situación para generar caos y fortalecer el camino al socialismo.

Menem encontró un nuevo mundo. Cuando asumió el 8 de julio de 1989 Europa mantenía la mirada en los acontecimiento que ocurrían en el Este, que estallaron unos meses más tarde, el 9 de noviembre de 1989 con la caída del Muro de Berlín. Los especialistas se preguntaban si había terminado el comunismo. A tal punto que Francis Fukuyama, un influyente intelectual de la costa este de EE. UU., se preguntaba si finalmente había triunfado la democracia liberal y el capitalismo.

Optimismo con euforia en el mundo occidental que Menem no dejó pasar. Argentina llevaba años comprometida con ideas que chocaban con Washington desde la desafortunada posición del presidente Arturo Frondizi que rechazó acompañar a EE. UU. en el enfrentamiento diplomático con Cuba cuando fue invitado por el presidente Kennedy.

Muy por el contrario, Menem rápidamente se asoció al Jefe de la Casa Blanca, el presidente republicano George Bush. Ratificó la posición internacional con otro aliado que sobresale en el bloque occidental, Israel. Fue el primer presidente argentino en visitar Tel Aviv y Jerusalén.

Sobre esos antecedentes, enturbiado luego por los años del kirchnerismo, Milei avanzó mucho más y se asoció también a Estados Unidos e Israel.

La población acompañó al actual presidente en su posición anti-woke reforzando los valores clásicos. Milei directamente enfrenta a los políticos que hacen de las minorías ─tan respetables como cualquier sector social─ el objeto de reclamos al Estado de financiamiento para actividades culturales, sociales, de entretenimiento. Cuando aviso que «no hay plata» temblaron desde las Madres de Plaza de Mayo hasta los artistas del cine y del teatro. Se terminaba un largo ciclo de financiamiento del Estado para tareas de escaso interés público.

Quedó flotando la pregunta: ¿¿Se trata solo de un problema de gasto público?? En Davos, la primera intervención de Milei en el escenario internacional hizo público sus objetivos detrás de las ideas de la libertad. «Hoy estoy acá para decirles que Occidente está en peligro, está en peligro porque aquellos, que supuestamente deben defender los valores de Occidente, se encuentran cooptados por una visión del mundo que ─inexorablemente─ conduce al socialismo, en consecuencia a la pobreza».

Fue un discurso que respaldó la visión del progreso de Occidente apoyado en la libertad de mercado, la defensa de los derechos de propiedad, la categoría moral del capitalismo largamente superior a los postulados de la izquierda. Entonces Milei es mucho más que un respetado economista.

Para enfrentar al «Triángulo del Atraso» (*) de Argentina se necesitan espaldas muy anchas. Parece que las tiene.

*(Compuesto por políticos, sindicatos y empresarios que dominaron la vida pública al menos los últimos 70 años).

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