Trump va por Cuba

INTERNACIONAL

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Foto: Tobias Nordhausen

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El presidente Donald Trump declaró el viernes que Cuba sería el siguiente tema en su agenda después de Irán, y predijo que la isla comunista, asediada por el bloqueo energético estadounidense, «caerá muy pronto».

«Tienen muchísimas ganas de llegar a un acuerdo», declaró Trump a CNN en una entrevista telefónica, un día después de sugerir que abordaría un proyecto no especificado para Cuba tras la guerra contra Irán.

«Estamos muy concentrados en esto ahora mismo. Tenemos mucho tiempo, pero Cuba está lista, después de 50 años», añadió, explicando que el secretario de Estado, Marco Rubio, sería su hombre clave en Cuba.

«Está haciendo un trabajo importante, y el próximo será… queremos ocuparnos de esa Cuba especial», dijo Trump.

Tanto Trump como Rubio ─hijos de inmigrantes cubanos─ no han ocultado su deseo de lograr un cambio de régimen en La Habana tras el derrocamiento de la otra bestia negra de Washington en el Caribe: el líder venezolano Nicolás Maduro.

El coordinador del Departamento de Estado para Asuntos Cubanos, Rob Allison, se reunió recientemente en La Habana con altos representantes de la Iglesia Católica, según informó la Embajada de Estados Unidos en La Habana el viernes en X, sin especificar la fecha de las reuniones.

La embajada publicó una foto de Rob Allison y el encargado de negocios de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, reunidos con el cardenal Juan de la Claridad y el obispo Arturo González, presidente de la Conferencia Episcopal Nacional.

Los cuatro hablaron sobre la ayuda humanitaria enviada por Washington a la isla «y la necesidad de un cambio para mejorar la situación en Cuba», añadió la embajada.

Trump ha reiterado que cree que el régimen cubano está a punto de colapsar.

En un aparente intento por precipitar su caída, impuso un bloqueo energético a la nación caribeña.

El Estado cubano no ha recibido envíos de petróleo desde el 9 de enero, lo que ha obligado a las aerolíneas a reducir o suspender los vuelos a la isla y ha agravado una prolongada crisis económica.

La Habana acusa a Trump de intentar estrangular la economía cubana.

La isla, sujeta a un embargo comercial estadounidense desde 1962, lleva años sumida en una grave crisis caracterizada por prolongados cortes de electricidad y escasez de combustible, medicamentos y alimentos.

Recientemente, Washington flexibilizó ligeramente su bloqueo petrolero para permitir que empresas privadas cubanas importen pequeñas cantidades de petróleo.

El miércoles, dos tercios de la isla sufrieron un apagón tras una avería en la central eléctrica Antonio Guiteras, la más grande de la isla.

Desde entonces, se ha restablecido el suministro eléctrico en la mayoría de los hogares.

La Iglesia Católica ha actuado anteriormente como mediadora entre Washington y el gobierno cubano.

El Papa Francisco negoció la reanudación de las relaciones diplomáticas con Washington durante la presidencia de Barack Obama en 2015, tras décadas de distanciamiento durante la Guerra Fría.

El Vaticano también negoció un acuerdo entre La Habana y el expresidente estadounidense Joe Biden, en virtud del cual La Habana liberó a cientos de presos políticos a cambio de ser eliminada de la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo.

Trump volvió a poner a Cuba en la lista de países terroristas en su primer día en el poder en enero de 2025.

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